lunes, 21 de noviembre de 2016

IGLESIA DEL SALVADOR




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IGLESIA DEL SALVADOR

Iglesia barroca construida sobre los restos de la mezquita mayor de Sevilla. Era la segunda mezquita en importancia tras la que existía en la actual catedral y fue construida en el S. IX por Abd al Rahman II. Se encontraba junto a uno de los innumerables zocos de la ciudad. Sus restos aún se pueden ver en el patio lateral de la iglesia. Al principio de la conquista castellana, se permitió que se mantuviera el culto musulman pero ya en 1340 se fundó la parroquia del Salvador. Se quiso mantener el estatus de segundo templo en importancia de la ciudad y para ello se le dio el distintivo de colegiata. Este edificio originario mantuvo su uso hasta 1671 cuando su mal estado hizo que se paralizara el culto. En 1674 empezaron las obras de la iglesia actual de la mano del arquitecto Esteban García, la obra la finalizó Leonardo de Figueroa en 1712.


Su fachada es de estilo Manierista[1], dividida en 3 módulos separados por dobles pilastras, lo que confiere un gran ritmo a la misma. Tiene 3 puertas de acceso, siendo la central la principal, y sobre ellas tiene unos óculos.

En su interior dispone de 3 naves de casi igual altura componiendo una planta de salón, con la central terminada en bóveda vaída y las laterales bóvedas de aristas. El crucero se culmina con una bóveda de tambor octogonal sobre pechinas y con decoración de relieves de los 4 evangelistas. Tanto las naves como las bóvedas las diseñó Leonardo de Figueroa.


En el S. XIX con la desamortización[2] la colegiata perdió todas sus riquezas entrando en un momento de decadencia. Perdió el carácter de colegiata y el edificio careció de mantenimiento durante años. En 1860 se inició una fase de restauraciones y en 1907 Juan de Talavera restauró la capilla de La Pasión.
Ya en 2003 se sometió a una gran restauración que le devolvió sus esplendor inicial a manos del arquitecto Fernando Mendoza Castells.

RETABLOS

El retablo Mayor fue realizado por Cayetano Dacosta de 1770 a 1778. Situado como es normal en el presbiterio, representa la transfiguración de Jesús. La bóveda que cierra la capilla central es vaída y fue decorada por Juan Espinal con pinturas al temple.
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Retablo del cristo de los afligidos: Se inicia en 1721 por José Maestre. En 1786 lo retoma Manuel Barrero y Carmona. Esta larga construcción hace que combine elementos barrocos y neoclásicos.

Retablo del cristo del amor: Situado en el testero derecho de la nave. El cristo del amor fue escupido por Juan de Mesa[3] (1583-1627) en 1620.

Otros retablos importantes son los de Sta Justa y Rufina, situado en el muro derecho junto a la pila bautismal. Es un retablo que se trajo desde el hospital de las cinco llagas en 1902. En la capilla bautismal está la escultura de San Cristóbal de Martínez Montañés.
El retablo de la capilla sacramental, en el lado izquierdo, es de estilo rococcó y  lo realizó Cayetano de Acosta entre 1756 y 1764. Dentro tenemos la imagen de Nuestro Padre Jesús de la pasión de Martínez Montañés.


[1]    Manierismo: Estilo artístico de 1550 a 1600. Supone forzar o recargar las formas renacentistas tanto en pintura, como escultura o arquitectura (escorzos, anamorfósis, líneas serpentinata, etc.).
[2]    Desamortización: expropiar y poner el en el mercado tierras, bienes y edificios que antes de esto no se podían enajenar mediante subasta pública.
[3]    Juan de Mesa: gran escultor e imaginero de la escuela sevillana, discípulo de Martínez Montañés. En 1620 realizó su mejor obra, el cristo del Gran Poder.

PALACIO DE SAN TELMO




PALACIO DE SAN TELMO.

En 1682 se comienza a construir el Palacio de San Telmo, sede del colegio-seminario de la Universidad de Mercaderes[1] extramuros de la ciudad en unos terrenos del tribunal de la inquisición. Posteriormente fue colegio de la marina. Es uno de los edificios emblemáticos del barroco sevillano, con planta rectangular, organizado a torno a varios patios, uno de ellos central, capilla, jardines y con torres en las esquinas. Su horizontabilidad se asemeja a la de la fábrica de tabacos y compone con él, el segundo gran edificio industrial barroco aunque de menores dimensiones. Sin embargo el colorido y el mayor movimiento de sus volúmenes nos da una fachada más barroca que el anterior.

La capilla la diseño Leonardo de Figueroa, que se hizo cargo de la obra en 1722 hasta 1739 y en su decoración interior participó el escultor Pedro Duque Cornejo[2], unos de los grandes escultores barrocos. Leonardo también se encargó de la construcción del patio principal y la fachada principal. La capilla es de una sola nave, con pilastras corintias y bóveda de cañón. El altar mayor lo preside Nuestra señora del Buen Aire, a la que se atribuye el nombre de la capital de Buenos Aires de Argentina.

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Destaca la portada churrigueresca[3], realizada por Matías José de Figueroa entre 1730 y 1734. Se compone por 3 cuerpos:

La parta baja tiene la puerta flanqueada por 3 columnas a cada lado.

La planta primera tiene un balcón sostenido por atlantes. Lo rodean 12 figuras alegóricas de las ciencias y las artes y relacionadas con los estudios de naútica y marina.

Remata el conjunto una escultura de San Telmo, patrón de los navegantes y flanqueados por los patrones de la ciudad: S. Hermenegildo y S. Fernando.
En la fachada lateral que da al hotel y la universidad se encuentra la galería de sevillanos ilustres de nacimiento o adopción, realizado por Antonio Susillo (1857 - 1896)[4] en 1895 con esculturas de izquierda a derecha de Fray Bartolomé de las Casas, Afán de Rivera duque de Alcalá de los Gazules, Bartolomé Esteban Murillo, Benito Arias Montano (Teólogo y humanista), Luis Daoíz (héroe de la independencia contra los franceses), Fernando de Herrera (poeta), Diego Ortíz de Zúñiga (escritor e historiador), Lope de Rueda (actor y dramaturgo), Miguel de Mañara, Diego Velázquez, Rodrígo Ponce de León duque de Cádiz y Martínez Montañés. Esta es una de sus obras más importantes.

El edificio no se llegó a concluir nunca. Posteriormente se convirtió en escuela de la marina y en él estudió, por ejemplo, G. Adolfo Bécquer. En 1847 dejó de ejercer de escuela de la marina y pasó a tener diferentes usos como sede de la sociedad del ferrocarril, colegio, pensión, etc. pero el edificio se encontraba infrautilizado y con las obras paralizadas. 

En 1849 fue adquirido por los duques de Montpensier (Antonio de Orleáns)[5] que lo convirtieron en su residencia comenzando con su momento de mayor esplendor. Sus ansias por acceder a la corona convirtió a Sevilla en la corte chica y el palacio de San Telmo fue el centro de reunión de esa corte. Esta familia no solo invirtió mucho dinero en su ampliación y restauración, sino también en fiestas y otros eventos que dignificaron la vida de la depauperada alta sociedad sevillana. Ellos terminaron la torre norte, construyendo el salón de los bailes o sala de los espejos y restauran la fachada. Las nuevas estancias se decoran con pinturas traídas del Palacio de Vistalegre, y Rafael Tejeo decora los techos del salón de baile. Dotaron al palacio de embarcadero propio en el río, un jardín de 18 hectáreas, telégrafos, electricidad, etc.

En 1877 por fin consiguió cumplir sus sueños de aliarse con la realeza y tuvo lugar en su salón la pedida de mano de la infanta María de las Mercedes de Orleáns por parte del Duque de Sesto y el Marqués de la Frontera que traían una carta manuscrita del rey Alfonso XII.

En 1893 la infanta viuda María Luisa Fernanda de Montpensier, le legó el palacio a la archidiócesis de Sevilla y sus jardines a la ciudad, jardines que posteriormente serían los Jardines de María Luisa reorganizados para la exposición universal de 1927.

A principios del S. XX una mala restauración llevada a cabo eliminó las características barrocas de los patios eliminando los 7 que había unificándolos en 2 solamente y unidos por una crujía buscando una simetría irreal.


[1]    La universidad de mercaderes se constituye en Sevilla en 1543 debido al amplio comercio concentrado en Sevilla. Agrupaba a los mercaderes afincados en Sevilla y ejercía funciones donde no llagaba la corona o la casa de contratación. Ejercía también funciones de mediación y arbitraje. También acogían y formaban a huérfanos de marineros.
[2]    Pedro Duque Cornejo. !677-1757. Discípulo de Pedro Roldán. Muy influenciado por Bernini. Se caracteriza por un Barroco desbordante con grandes contornos y ademanes violentos. Trabajó también en la Catedral de Sevilla y en la de Granada.
[3]    Churrigueresco: estilo arquitectónico al que le da nombre los arquitectos de la familia Churriguera, que se caracterizaban por una profusa decoración. Este estilo predominó en la primera mitad del S. XVIII. Sus arquitecturas tenían mucho movimiento de fachadas, volúmenes y mucha ornamentación. El creador fue José de Churriguera.
[4]    Antonio Susillo. Arquitecto sevillano, uno de los más importantes de la segunda mitad del S. XIX. Obtuvo numerosos premios  en exposiciones nacionales y las medallas de plata y bronce en las exposiciones universales de París en 1889 y 1990.
[5]    Antonio de Orleáns (1984-1890). Príncipe francés vinculado a la casa real española. Era el hijo menor de Luis Felipe I.

HOSPITAL DE LA CARIDAD




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HOSPITAL DE LA CARIDAD

Fundado por Miguel de Mañara en el S. XVII, un personaje rico de la ciudad con talante filantrópico que le gustaba ayudar a los pobres. Compró parte de las atarazanas y edificó el hospital en los terrenos. La escultura del filántropo que hay en la puerta es del escultor Antonio Susillo, del S. XIX.

Su planta es rectangular, típica del barroco, y tiene 2 patios porticados divididos por una galería central. En cada uno hay una fuente con alegorías de la virtud y la caridad. La planta baja es de arcos de medio punto y la alta es cerrada con balcones. Los azulejos representan escenas del antiguo testamento fueron traídos de los países bajos.  En él trabajó Leonardo de Figueroa entre 1679 y 1682.

La iglesia fue diseñada y realizada por el arquitecto Pedro S. Falconete[1]. Se comenzó en 1645 y se terminó en 1670. Podemos decir que es su mejor construcción aunque algunos detalles de los planos originales no se llegaron a realizar como la espadaña de gran tamaño que se sustituyó por una torre campanario; donde están las esculturas de S. Jorge y Santiago iban escudos, etc. La construyó unos metros sobre el nivel del suelo para salvarla de las crecidas del río. Posteriormente Leonardo de Figueroa modificaría un poco los planos y continuaría con la obra. Su planta es rectangular o de salón, y al igual que la catedral, comenzó a construirse por los pies. Una bóveda de cañón cubre la iglesia, decorada con yeserías.


Es el primer templo con fachada-retablo de la ciudad tiene influencias del arquitecto italiano Palladio. Está decorada con azulejos que representan las virtudes teologales y a santos ecuestres. La policromía de esta fachada es típica del Barroco sevillano.




[1]    Pedro S. Falconete. Arquitecto sevillano que representa el tránsito del Renacimiento al Barroco. Realizó también parte del Archivo de Indias y de la mítica iglesia de Santa María la Blanca así como la capilla del Sagrario de la Catedral de Sevilla. Fue arquitecto municipal, que se encargó también de construir defensas de la ciudad ante las crecidas del río.

REAL FÁBRICA DE TABACOS DE SEVILLA


La Real Fábrica de Tabacos de Sevilla (España), es un magnífico edificio procedente de la arquitectura industrial del siglo XVIII, hoy día la sede del Rectorado de la Universidad de Sevilla y de algunas de sus Facultades.

Historia

Es el edificio industrial del siglo XVIII de mayores dimensiones y mejor arquitectura de su género en España, a la vez que uno de los más antiguos de esa tipología que se conservan en Europa de la época del Antiguo Régimen. Ajeno a la mentalidad del barroco sevillano de la época, muestra una estética conservadora y clasicista propia de la arquitectura borbónica, aunque en detalles decorativos de su interior, y sobre todo en su portada principal se advierte la impronta del arte local.
La edificación se ubica en extramuros, junto a la Puerta de Jerez, en los terrenos conocidos como de las calaveras por haber sido un antiguo enterramiento romano. Se inicia su construcción en el año1728, y aunque ya entra en uso en 1757 su remate no se produce hasta 1763.
Una vez acabada su actividad como fábrica de Tabacos, el edificio se vio sometido a una gran transformación en su distribución, ya que fue adaptado a sede universitaria para distintas facultades y para el Rectorado de la Universidad de Sevilla. Las obras de remodelación para este nuevo uso se realizaron en 1953 de la mano de los arquitectos Alberto Balbontín de Orta, Antonio Delgado y Roig y Antonio Toro Buiza.

Fábrica de Tabacos

El diseño y la construcción de este edificio fueron debidos a ingenieros militares procedentes de España y de los Países Bajos, concretamente: Ignacio Sala, Diego Bordick Deverez y Sebastián Van der Bosch quien, tras 16 años de obras junto a arquitectos y aparejadores locales, consiguió concluir el edificio. Un especial protagonismo en esta obra la tiene el arquitecto sevillano Vicente Acero, propuesto por Bordick en 1732 para el control, selección y dirección de los materiales a emplear en la construcción de sus muros, pilastras, arcos y otros elementos, para los que se usó la piedra de Morón en sustitución de la piedra martelilla que estaba prevista, por resultar ésta muy frágil y defectuosa.

Patio central del edificio.
Se extiende sobre un rectángulo de 185 x 147 metros, en España sólo menor que El Escorial, que ocupa 207 x 162 m. En el edificio destaca su esquema general de referencias renacentistas, con aires herrerianos en su planta, patios y detalles de remate de las fachadas, sin olvidar las semejanzas con motivos de Serlio y de Palladio. En su fachada principal se aprecia ya la influencia del estilo barroco. El edificio está rodeado por un foso en la mayor parte de su perímetro debido a su construcción extramuros adosado a parte de las murallas de la ciudad por esa zona. Estas características le hacen merecedor de ser mencionado por el viajero inglés Richard Ford como El Escorial tabaquero y más modernamente como: Palacio de la Industria.
Su estructura se desarrolla en planta rectangular y se ejecuta toda ella en cantería perfectamente aparejada, resultando así una obra acabada y perfecta, que en la actualidad conserva íntegra gran parte de su aspecto original. Su dilatado espacio consta de dos unidades iguales a través de un eje de simetría que corre por una línea continuada de vestíbulos y patios y que vincula sus fachadas norte y sur. Las alas laterales se distribuyen en torno a varios patios menores que iluminan las dependencias interiores del edificio.
Bien de Interés Cultural, el edificio de la Real Fábrica de Tabacos está declarado en 1959 como Monumento[1].

Composición interior


Fuente y espadaña en patio lateral.
Un tercio del espacio total se reservaba a funciones burocráticas, administrativas y a la vivienda de los principales funcionarios: el ubicado en la fachada principal. El resto se dedicaba a las funciones de elaboración del tabaco, y así en sus plantas se distribuían molinos, prensa, almacenes y salas de manufactura, quedando los secaderos en las superficies de sus terrazas.
Los molinos y prensas, movidos por tracción animal, estaban en la planta baja, donde asombra el inmenso grosor de sus muros, justificado por la necesidad de mantener en el interior un determinado grado de humedad, proporcionado por canales subterráneos, la mayor parte de ellos naturales, y que luego se distribuían por corrientes de aire estratégicamente dispuestas a través de corredores.

Fachadas

Al exterior, sus cuatro largas fachadas tienen un ritmo arquitectónico claramente horizontal. Se articulan a base de pilastras entre las que se sitúan amplios ventanales cuya única decoración es el sobrio frontón triangular en los del segundo cuerpo. Tras la ligera línea de friso se levanta una balaustrada coronada por pináculos y florones que poco alivian la horizontalidad del conjunto; sólo las portadas que se abren al frente de cada uno de sus lados rompen esa monotonía, pero tres de ellas son modernas, labradas hacia el año 1955, cuando el edificio se convierte en sede de la Universidad de Sevilla.
La fachada principal muestra en su virtuosismo escultórico y en su espectacularidad las características propias del barroco local. La realiza Cayetano da Costa, levantándola en dos cuerpos de altura y rematándola con un frontón triangular partido que aloja en su tímpano un aparatoso escudo real. Ambos cuerpos se elevan con columnas pareadas que se separan de la fachada para dar paso a un solemne balcón central, en cuyo dintel figura la inscripción que señala la terminación del edificio, 1757, reinando el monarca Fernando VI.
El remate superior de esta portada es la célebre escultura de "La Fama", hoy convertida en el símbolo de la Universidad de Sevilla.

Bibliografía

  • Arquitectura Barroca de los siglos XVII y XVIII, arquitectura de los Borbones y neoclásica. En: Historia de la Arquitectura Española. Tomo 4. Editorial Planeta. 1986.
  • La Real Fábrica de Tabacos. Arquitectura, Territorio y ciudad en la Sevilla del siglo XVIII. José Morales Sánchez. Editado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Andalucía Occidental con la colaboración de la Fundación Fondo de Cultura de Sevilla, 1991.


fuente: https://sevillapedia.wikanda.es/wiki/Real_F%C3%A1brica_de_Tabacos_(Sevilla)

LA GIRALDA

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La Giralda es una de las atalayas más privilegiadas que tiene Sevilla, es uno de sus símbolos por antonomasia. Reconocible en el mundo entero, su silueta ha inspirado multitud de obras de arte e, incluso, monumentos muy similares, casi gemelos, haciendo que cualquier persona, aunque nunca haya estado en Sevilla, rápidamente lo reconozca. Es además uno de los monumentos árabes más conocidos del mundo.
Emblema por derecho propio de la capital hispalense, es uno de los sitios que ningún visitante debe perderse, so pena de arrepentirse toda la vida. Quizá no haya que llegar a tanto, pero la Giralda merece una visita sosegada y contemplativa que permita disfrutar tanto de su exterior como de su interior. Forma parte de la catedral, a la que da lustre y empaque y es uno de los campanarios más hermosos del mundo.


Breve historia
Corría el año 1182 cuando se dio por inaugurada la torre almohade, que se inspiró en sus gemelas precedentes de Rabat y Marrakech, hoy todavía en pie.
El toque árabe del monumento es indudable. No te pierdas el magnífico decorado exterior de la torre con la característica labor en rombos o de sebka, que es un motivo ornamental musulmán de lacería, formando figuras romboidales e inspirado, al parecer, en motivos textiles o en la silueta de las montañas.
Con la reconquista cristiana llegaría el nuevo cuerpo arquitectónico del edificio, incorporado en el siglo XVI: el campanario de la que se convirtió en catedral de la ciudad, rematado por la escultura que representa el triunfo de la fé, que hoy se conoce popularmente como el Giraldillo.
Esta enorme escultura de 4 metro actúa como veleta, y en su época fue la mayor de Europa.
El interior de la Giralda es muy sencillo, sin grandes ornamentos. La subida al campanario se realiza mediante rampas, diseñadas con el espacio suficiente como para permitir el paso de un caballo. Esta medida se tomó para facilitar la llegada a la cúspide del imán de la mezquita.
La Giralda es un monumento único en el mundo y representa como pocos el devenir histórico de la ciudad que le alberga. En esta torre hay elementos romanos, árabes y cristianos. En su origen se concibió como torre almenara de la mezquita mayor de la Sevilla almohade. Se utilizaron para su construcción elementos arquitectónicos romanos, de las cercanas ruinas de Itálica.
La visita
La subida es costosa, sobre todo en los calurosos días de verano de Sevilla, pero merece la pena por las estupendas panorámicas de la ciudad. Para los niños es toda una experiencia. La subida a la Giralda está incluida en la visita a la Catedral.
Solo por la contemplación de esta dama de origen árabe, merece la pena acercarse hasta ella. Una de las vistas imprescindibles del monumento, la podemos contemplar desde la plaza Virgen de los Reyes al situarnos justamente enfrente. La Giralda, majestuosa y, a la vez, cercana, se nos muestra con todo su esplendor, haciéndonos parecer motas de polvo a su lado.
Pero si espectacular es por fuera, con sus 97, 5 metros de altura y coronada por el conocido como Giraldillo, que es la guinda del monumento, aún lo es más al pasar a su interior. Sus 35 rampas, lo suficientemente anchas para que pase un caballo, de hecho parece ser que el encargado de llamar a la oración en el período árabe del monumento así lo hacia, llevan a los 17 últimos escalones que nos situaran en la zona visitable del monumento.
Tendremos la oportunidad de una de las vistas únicas y mas irrepetibles de la ciudad. Así que merece completamente la pena llegar hasta arriba, porque lo que veremos, será realmente maravilloso.

fuente: visitar-sevilla.es

CATEDRAL DE SEVILLA


La Catedral de Sevilla, es la catedral gótica más grande del mundo, la catedral católica más grande del mundo (la Basílica de San Pedro no es realmente una catedral) y el tercer templo en cuanto a tamaño tras la Basílica de San Pedro del Vaticano en Roma, y San Pablo en Londres. En 1987 ha sido declarado por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad.
El Cabildo Metropolitano ha sido el custodio, durante siete siglos de su rica historia y lo quiere seguir siendo con una atención y organización, cada día, más moderna y esmerada. Para ello, mantiene la Liturgia diaria y la celebración de las grandes festividades del Corpus y de la Inmaculada, atiende permanentemente la devoción a la Virgen de los Reyes, y realiza amplia pastoral sacramental, como primera iglesia de la Diócesis de Sevilla. En 2008 se encontró el plano más antiguo de la catedral en el Monasterio de Bidaurreta de Oñate (Guipúzcoa).
   La Catedral es un edificio insólito que posee cinco naves, que se distribuyen con perfecta orientación musulmana, mirando hacia Levante. El aspecto más controvertido de ella es que no cuenta con una cabecera en el sentido gótico habitual en forma de ábside sin girola, ya que su planta salón es un perfecto rectángulo que se corresponde milimétricamente con la de la alhama, de la que heredó, también, la insólita disposición de las puertas. En relación a los muros, hay que decir que cuentan con poco espesor. Sin embargo, las capillas están separadas por estribos perpendiculares al eje central del templo, terminando en 28 pilares adosados que, con otros 32 exentos, soportan a 68 bóvedas ojivales. La luz natural es escasa, ya que las ventanas son pequeñas y soportan bellos vitrales.
Giralda
La Giralda, a pesar de su autonomía, ejerce la función de torre y de campanario de la Catedral de Sevilla. Patrimonio de la Humanidad desde 1987, no sólo destaca por su ubicación e historia, también debemos subrayar su factura arquitectónica, su función a lo largo de los siglos y su significado dentro del casco antiguo de la ciudad. Su base cuadrada se sitúa a 7,12 metros sobre el nivel del mar, teniendo 13,61 metros de lado y una altura de 104,06 metros. Fue construida en su base a imagen y semejanza del alminar de la mezquita Kutubia de Marrakech (Marruecos), aunque el remate superior y campanario es de progenie europeo renacentista.
    La nave central. La impresionante nave central aloja a dos carismáticas edificaciones: el coro, flanqueado por grandes órganos, y la Capilla Mayor, de cuatro plantas, que aloja el retablo mayor. Entre ellos se sitúan tres zonas anexas: la nave de San Fernando Rey, el crucero (cuyas bóvedas son las más altas de todo el conjunto) y el Trascoro. Cada una de estas tres zonas se corresponden con las tres jerarquías de la ciudad medieval: la catedral regia o panteón de los reyes, la catedral eclesiástica o parte reservada al Arzobispo y al Cabildo, y la catedral popular, situada hacia Poniente.
Catedral de Sevilla
 La Capilla Real hace las funciones de cabecera de la catedral. Se trata de una construcción singular, ya que es una especie de ábside renacentista situado donde cabría esperar una gran girola ojival, típica del gótico. En dicha capilla está ubicado el panteón del Rey San Fernando y de su hijo, Alfonso, junto con los sepulcros de algunos otros miembros de la familia real de la época. Asimismo, encontramos en ella a la imagen gótica de Santa María de los Reyes, patrona de la archidiócesis de Sevilla.
    El Tesoro y la pinacoteca. Cabe destacar también los tesoros del templo y una gran cantidad de pinturas de Murillo, como los retratos de San Isidoro o San Leandro; cuadros como Santa Teresa, de Zurbarán, y la cabeza esculpida de San Juan Bautista. La tumba de Cristóbal Colón, mausoleo que fue obra de Arturo Mélida se encuentra en el brazo derecho del crucero de la Catedral, aquí reposan los restos del famoso descubridor de América.

fuente: http://www.visitarsevilla.info/historia-catedral-sevilla.asp