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viernes, 12 de diciembre de 2025

DIFERENCIAS ENTRE CÓRDOBA Y SEVILLA


 


Uno se acostumbra, con los años y la precariedad inherente a ciertos oficios —el mío, en este caso, la docencia interina en las franjas más olvidadas del sistema— a navegar por la vida con la incómoda sensación de ser siempre un agregado provisional, un eco no autorizado en los salones de la Historia. Esto es, en esencia, lo que soy: un profesor underground, contratado con una opacidad vagamente sospechosa por alguna agencia de viajes de tercera, para ejercer de guía pirata en esos enclaves andaluces que la vanidad humana y la fortuna histórica han revestido de gloria.)

Y es en esta labor de prestidigitador de fechas y nombres, donde la realidad me golpea con la cadencia de una gota que horada la piedra. Me obligan a llevar a almas despistadas por el tour canónico: Córdoba —la Mezquita, Medina Azahara—, y luego a Sevilla —los Alcázares, la Judería—. Un itinerario de una belleza tan evidente que resulta, a veces, francamente sublime.

Pero si hay algo que perturba el alma de este modesto narrador y mercenario del saber es la insoportable gravedad moral que ha adquirido la ciudad de Córdoba.

Uno deambula por el laberinto de la Mezquita-Catedral, se asombra con el bosque de columnas —un portento que exige respeto, claro—, y luego se dirige a las ruinas de Medina Azahara, y en todo momento se siente la presión, el peso invisible de algo que va más allá de la historia misma. Se trata de la arrogancia; esa sutil, pero constante, sensación de que los gerentes y empleados de esta urbe se han tomado al pie de la letra, y con una literalidad tediosa, los títulos que les ha concedido esa institución tan dada a las proclamas solemnes que es la UNESCO.

La gloria, cuando es excesivamente proclamada, se vuelve plomo. Y en Córdoba, la gloria pesa como una losa.

Han convertido el patrimonio en un asunto de Estado, en una propiedad privada y excluyente. El cordobés, desde que su ciudad fue investida y re-investida con esas vanas declaraciones, parece contemplar al visitante —y a este humilde guía no homologado— con la mirada de quien soporta un intrudir inapropiado en su santuario personal. Todo es dificultad, todo es normativa rígida, todo es un ceño fruncido ante la más mínima espontaneidad. Han adquirido la pedantería del funcionario de altas esferas, pero aplicada al pasado. Se han vuelto unos celosos guardianes de lo ajeno, olvidando que la historia, si no se comparte con una cierta ligereza y hospitalidad, termina por marchitarse en la rigidez del museo.

Y entonces, uno tiene la suerte de tomar el camino hacia Sevilla.

Allí, en los Reales Alcázares y en el laberinto de Santa Cruz, la cosa cambia, afortunadamente. No es que falte la historia, Dios me libre. Pero el andaluz de la capital, más dado a la comedia humana y al brillo de las apariencias, maneja su legado con una distancia más saludable. No se lo toman tan a pecho. Son, si se me permite la vulgaridad, más amables. Hacen las cosas más fáciles. Entienden que la belleza debe ser accesible, que el pasado debe contarse con un punto de gracia, con esa ligereza que disimula el esfuerzo. En Sevilla, uno es un visitante; en Córdoba, uno se siente un sospechoso de vandalismo cultural.

Y así, mientras cumplo con mi jornada de apuntador clandestino de la historia, uno no puede evitar la reflexión: quizá la peor forma de estropear la belleza no es el olvido, sino la soberbia superlativa. Y en eso, Córdoba, a pesar de sus arcos y sus tesoros, parece llevar una ventaja deplorable.

 

 

viernes, 1 de mayo de 2020

Córdoba. Cruces de mayo.

Mayo, es el mes de Córdoba. Con sus cruces y sus patios llenos de flores.
En la imagen río Guadalquivir, puente romano y al fondo la mezquita-catedral.

domingo, 3 de febrero de 2019

CÓRDOBA


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CAPILLA DE SAN BARTOLOMÉ
La capilla de San Bartolomé es una antigua capilla del hospital del Cardenal Salazar, actual Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba (España). La capilla, propiedad de la Diputación Provincial, fue declara Bien de Interés Cultural el 3 de junio de 1931.1​ El 20 de marzo de 2010 abrió sus puertas al público, tras la restauración realizada entre 2006 y 2008.

 Se trata de un templo datado entre 1399 y 1410, de estilo mudéjar, como consecuencia de la repoblación de la zona del alcázar viejo tras la revuelta antijudía de 1391. Fundada como parroquia para la nueva collación del mismo nombre, mantuvo sus funciones hasta el siglo XVII. La capilla, de planta basilical de nave única cubierta con bóveda de crucería, nunca llegó a terminarse, posiblemente por falta de presupuesto, hecho que puede comprobarse, por ejemplo, con el inicio de las escaleras que conducirían a un campanario. Según la lápida de la entrada, en la capilla estarían enterrados diversos miembros eclesiásticos pertenecientes a la mezquita-catedral, y un primer momento estaría consagrada al apóstol Santiago, tal y como nos indica la concha de la entrada.
En una de las pinturas murales estaría representada Santa Victoria, patrona de la ciudad junto a San Acisclo, con la palma del martirio y ropajes anacrónicos. En las yeserías encontramos diversos atauriques, con escritura cúfica y nasjí, además del escudo de la Orden de la Banda, que indicaría que el noble enterrado habría recibido esta condecoración. Las lámparas son posteriores, compradas durante la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929.

LA JUDERÍA
Situada en la zona centro, en un entorno declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En en barrio de la Judería está la calleja de las flores, una de las calles más bonitas de España.
 En este barrio de origen medieval  vivieron los judíos varios siglos, desde el X al siglo XV. Se le llama también ‘el barrio blanco’ en alusión a sus calas con paredes cubiertas de cal. En el barrio destaca la Sinagoga, la Plaza de Juda Leví, el Zoco Municipal,  o la Plazuela de Maimónides.
  • El pueblo judío alcanzó su máxima prosperidad los siglos XI y XII, en aquellos  momentos Córdoba era un conocido lugar para el comercio y su mezquita ya era una de las más admiradas, así como sus universidad y su biblioteca.


    • En la época romana se fundó Corduba, una colonia patricia (169 al 27 antes de Cristo). Ya en esa época comenzó a ampliarse el perímetro de la ciudad y se urbaniza la zona de la judería. En el siglo VI se construyen edificios como el Palacio Civil. Luego en el siglo VIII, año 711, la zona sigue teniendo relevancia y alberga distintos edificios públicos y residenciales. Los judíos aún no ocupaban la zona, vivían al norte de la Medina. Se trasladaron mas tarde a lo que ahora conocemos como la Judería y vivieron allí hasta que fueron expulsados por los Reyes Católicos en 1492.
    • En esta expulsión se combinaron varias causas se uso la religión como forma de someterlos. Los que no se convertían eran expulsados. En aquella época se quería usar también la religión como forma de cohesión política y si el reinado era cristiano la presencia de una comunidad judía fuerte incomodaba.
    • Causas sociales el pueblo judío a lo largo de la historia mantenía una comunidad bastante cerrada al exterior, esto unido a su habilidad para los negocios y hacer dinero, suscitaba las envidias y que no fueran bien acogidos por el resto de la comunidad.

LA SINAGOGA
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  • La sinagoga es el lugar de reunión y oración para los judíos. En las sinagogas siempre suele habar un espacio principal destinado a la oración. La Sinagoga de Córdoba está en la calle Judías, y es la única de Andalucía. En España hay tres sinagogas de esta misma época.
  • Fue construido en el siglo XIV por el arquitecto Isaq Moheb. El edificio fue lugar de culto pero en 1492 tras la expulsión de los judíos paso a ser un hospital, y luego una ermita y ya en el siglo XIX una escuela infantil.
  • Al entrar a la sinagoga desde la calle se llega a un vestíbulo y luego a una sala de oración. Hay una escalera para la zona de mujeres, una galería junto a una sala de oración propia decorada con balcones y artesonados. En en lado oriental está el espacio reservado para la Torá. La decoración de la sinagoga en yeso en su construcción tenía dibujos mudéjares de inspiración vegetal pero estos se han ido perdiendo con el tiempo.
EL ZOCO
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Inspirado en los famosos mercados árabes, este zoco era una versión algo más occidentalizada y moderna. Está frente a la plaza de Tiberíades entre las calles Judíos y Averroes. Los zocos en la cultura islámica tienen gran importancia ya que son el lugar donde se desarrolla la actividad comercial. El zoco de Cordoba es de reciente creación fue en el siglo XX, cuando se pensó en crear este espacio para promocionar productos cordobeses. Se inauguró en 1954 en los jardines de la ‘Casa de las Bulas’.

MAIMÓNIDES (Judío)
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Moše ibn Maymón, Moses ben Maimon, llamado Maimónides por los cristianos y Rambam por los judíos, era hijo de un juez, nació en Córdoba el 30 de marzo de 1135 en el seno de una familia judía que decía proceder de David. Tuvo una buena formación en filosofía, teología, ciencias y medicina. Ante el avance de los almohades sobre Córdoba decidió emigrar junto a su familia dada la intolerancia de ellos con respecto a los judíos. Se trasladaron primero a Almería en 1148 y luego a Fez (Marruecos) en 1158. Tras un viaje a Tierra Santa en 1165 se instalaron primero en Alejandría y luego en Fustat (el viejo Cairo).
Allí fue visir y secretario de Saladino y médico de éste y sus sucesores, y fue en El Cairo donde moriría el 13 de diciembre de 1204.

MURALLAS
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Las murallas de Córdoba son los antiguos muros defensivos de la ciudad de Córdoba (España). Se pueden distinguir cinco recintos amurallados: la Villa o Medina, la Ajerquía, el Castillo de la Judería, el Alcázar Viejo y la Huerta del Alcázar, estos tres últimos en el actual barrio de San Basilio.

Muralla romana

Las primeras murallas con las que contó la ciudad fueron construidas en el siglo II, durante la época romana,1​ abarcando un perímetro de, aproximadamente, 2650 metros y un área de unas 47,6 hectáreas.1​ Este recinto amurallado contaba con cuatro puertas que estaban orientadas a cada uno de los cuatro puntos cardinales.1
Posteriormente, durante el gobierno del emperador Tiberio, se eliminó el lienzo sur para ampliar el área amurallada expandiendo la ciudad hacia el río y abriendo nuevas puertas de acceso a la ciudad.1

Murallas musulmanas

En la época musulmana las antiguas murallas romanas se encontraban en un estado deplorable.2​ Durante la Fitna de al-Ándalus, el antiguo recinto amurallado fue reconstruido.2​ Más tarde, como consecuencia del acercamiento cristiano, se construyó en la parte oriental de la ciudad una nueva muralla anexa a la existente con el objetivo de proteger las viviendas situadas extramuros.2​ De esta forma, el recinto amurallado quedó dividido en dos partes: por un lado el antiguo recinto amurallado, denominado la Madina (al-Madina); y por otro lado el nuevo recinto amurallado anexo, denominado la Axerquía (al-Sarqiyya).2

Murallas cristianas

Tras la conquista cristiana de la ciudad, se mantienen y restauraron las antiguas murallas. En la última mitad del siglo XIV se añaden tres nuevos recintos amurallados: el Castillo de la Judería, la Huerta del Alcázar y el Alcázar Viejo.

Muralla de la Villa

Se conservan restos del lienzo norte que se encuentran en la medianera de los edificios que dan a la plaza de Colón. Del lienzo oeste se conservan unos 360 metros que transcurren a lo largo de la calle Cairuán. En este lienzo pueden observarse siete torreones así como la puerta de Almodóvar.

PUERTA DE ALMODÓVAR
La puerta de Almodóvar es una puerta de origen árabe, llamada originalmente puerta del Nogal (Bab al-Chawz) o puerta de Badajoz, constituyendo una de las puertas de entrada del lienzo oeste de la muralla y una de las tres únicas puertas que se conservan hoy en día del recinto medieval de Córdoba (España).

La puerta actual, construida en el siglo XIV sobre la puerta árabe, consta de dos torreones prismáticos unidos a manera de puente por un arco algo apuntado, que desarrolla bóveda de cañón de elevada altura. Dicho arco, que se halla enmarcado por un recuadro ligeramente en resalto, fue cegado a comienzos del siglo XIX por un muro en el que se abrió una puerta adintelada. La fábrica del monumento es sillería con añadidos de sillarejo y ladrillo. En la base del antepecho se aprecia un grueso listel resaltado y en su remate conserva almenado completo y adarve.


AVERROES (Moro)
 
 (1126 - Marrakech 10/12/1198) Filósofo y médico.- De nombre Abü I-Walid Muhammad ibn Ahmad ibn Muhammad ibn Rushd, fue también cadi (juez) de Sevilla, al igual que lo fue su abuelo en Córdoba.
Elaboró una enciclopedia médica y escribió sobre Aristóteles, lo que al seguir los principios de aquel filósofo, le supuso enfrentarse a la enseñanza del Islam. Motivo más que suficiente para que los almohades lo desterraran en Lucena y prohibiesen sus obras, tales como: Refutación de la refutación, Exposición de la República de Platón y Los comentarios.

PUENTE ROMANO

Restauración de 2006
El puente romano de Córdoba está situado sobre el río Guadalquivir a su paso por Córdoba, y une el barrio del Campo de la Verdad con el Barrio de la Catedral. También conocido como "el Puente Viejo" fue el único puente con que contó la ciudad durante 20 siglos, hasta la construcción del puente de San Rafael, a mediados del siglo XX. El 9 de enero de 2008 se inauguró la mayor y discutida remodelación que el puente Romano ha tenido en su historia.
Desde 1931, el puente, conjuntamente con la puerta del puente y la torre de la Calahorra está declarado Bien de interés cultural en la categoría de monumento.1​Forma parte del centro histórico de Córdoba que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994.

 Construido a principios del siglo I d.C., durante la época de dominación romana en Córdoba, sobre el río Guadalquivir (probablemente sustituyendo a uno más primitivo de madera), tiene una longitud de unos 331 metros y está compuesto por 16 arcos, aunque originalmente tuvo 17. Fue uno de los más importantes medios de entrada a la ciudad desde la zona sur de la península Ibérica por ser el único punto para cruzar el río sin utilizar ningún tipo de embarcación. Probablemente la Vía Augusta que iba desde Roma hasta Cádiz pasaba por él.
Desde la época de la dominación musulmana encontramos en su extremo Sur la torre defensiva de la Calahorra y en su extremo Norte la Puerta del Puente. Ésta es también llamada erróneamente por el pueblo cordobés como Arco del Triunfo, porque nunca fue un Arco del Triunfo, sino una de las puertas de la antigua muralla. La actual Puerta del Puente fue realizada por el arquitecto Hernán Ruiz II en 1572. En el centro del puente se encuentra un triunfo del San Rafael, que data de 1651, obra del escultor Bernabé Gómez del Río.
En tiempos más recientes, el Puente Romano se convirtió en el acceso de entrada a la ciudad para los viajeros que acudían desde el sur de la misma. No en vano, se situaba al final del puente, en la Puerta del Puente, el fielato sur de la ciudad (Oficina a la entrada de las poblaciones en la cual se pagaban los derechos de consumo). Además, el Puente Romano fue parte integrante de la Carretera Nacional IV, siendo atravesado por los viajeros que bajaban desde el centro de España hacia la zona sur y viceversa.
El 1 de mayo de 2004 fue convertido en un puente peatonal, vedándose al tráfico motorizado.

MOLINO DE LA ALBOLAFIA
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El molino de la Albolafia, también conocido como rueda de la Albolafia, es un molino hidráulico que se encuentra en la orilla derecha del Guadalquivir, cerca del puente romano de la ciudad de Córdoba, España. Se trata del molino de mayor antigüedad de los existentes en la ribera de la ciudad y está enmarcado en el espacio natural de los Sotos de la Albolafia.
Su importancia en la historia de la ciudad es tan relevante que su noria aparece en el escudo local desde el siglo XIV. Además, se encuentra dentro de los límites del Centro histórico de Córdoba, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1984 y ampliado en 1994. También fue declarado Bien de Interés Cultural el 21 de julio de 2009.
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PUERTA DE LA CALAHORRA
La Torre de la Calahorra (en árabe: qala’at al-hurriya) es una fortaleza de origen islámico concebida como entrada y protección del Puente Romano de Córdoba (España). Fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1931, junto con el puente romano y la puerta del puente.1​Forma parte del centro histórico de Córdoba que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994.

La torre, que se levanta en la orilla izquierda del río Guadalquivir, fue reformada por orden de Enrique II de Trastámara para defenderse de su hermano Pedro I de Castilla. A las dos torres existentes, se le añadió una tercera, uniéndose todas ellas por dos cilindros con la misma altura que aquellas.
Más tarde fue cedida al Instituto para el Diálogo de las Culturas (Fundación Roger Garaudy) quien ha instalado un museo audiovisual. El Museo Vivo de al-Ándalus presenta una panorámica cultural apogeo medieval de Córdoba, del siglo IX al siglo XIII, basado en la convivencia de las culturas cristiana, judía y musulmana.

PUERTA DEL PUENTE (Renacentista)
Originariamente formaba parte de las murallas que cercaban la ciudad, conociéndose como puerta en la reconquista bajo el nombre de Puerta de Algeciras, ya que era ruta sureña de entrada a Córdoba. En el siglo XVI, Hernán Ruiz III acomete una importante remodelación a causa de la visita de Felipe II a la ciudad, confiriéndole el monumental aspecto que podemos ver hoy en día. Realizada en tres cuerpos, cierra los dos extremos con columnas estriadas, dejando en el centro el vano adintelado coronado con frontón curvo.
A principios del siglo XX se independiza de las construcciones que la flanqueaban y se rebaja el terreno hasta recuperar la altura original.

Actualmente, la Puerta del Puente es un monumento visitable. El público tiene acceso a una Sala de Exposiciones permanente que ilustra su historia a través de una cuidada selección de textos e imágenes y al Mirador situado en la parte superior, desde donde se puede observar una magnífica panorámica de todo el entorno monumental.
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MEZQUITA-CATEDRAL DE CÓRDOBA

https://historiadelartevirgendelujan.blogspot.com/2013/01/arte-de-al-andalus-mezquita-de-cordoba.html

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martes, 22 de enero de 2013

ARTE DE AL-ANDALUS: MEZQUITA DE CÓRDOBA, ALHAMBRA DE GRANADA Y MEDINA AZAHARA (CÓRDOBA)


1.-LA MEZQUITA DE CÓRDOBA. Siglos Vlll - Xl. PLANTA Y NAVE.

Introducción.


La mezquita Mayor de Córdoba es el edificio emblemático del arte hispano musulmán, tanto por su antigüedad (786-1031), como por ser la más importante manifestación del poder religioso y político.


La mezquita presenta una planta rectangular construida en piedra sillar, en la que podemos distinguir una zona de patio o sahn y una parte cubierta o haram. El Haram se encuentra subdividido en naves perpendiculares al muro de la Quibla, en el que se encuentra el mihrab.






















Uno de los elementos más significados por su novedad es el nuevo sistema de soportes de las naves basado en una superposición de columnas en la parte inferior y pilares, apeados sobre una pieza cruciforme con modillones de rollos, encima. Los pilares se enlazan entre sí por arcos de medio punto en la parte superior y de herradura enjarjados en los pilares en la parte media. De este modo, los arcos de herradura realizan una labor de entibo evitando el uso de tirantes de madera. Sobre los arcos descansa la techumbre del edificio formada por tableros de madera sobre vigas transversales.





Análisis de la obra.
La concepción arquitectónica y espacial de la mezquita de Córdoba tiene como base la estrecha relación que existe entre el Islam y el Arte. En efecto, en una religión teocrática en la que Dios es uno, permanente e inmutable, en un mundo mudable y perecedero, el arte sólo tiene sentido como glorificación de Dios y testimonio de fe, pero a la vez como manifestación de la contingencia de las criaturas.

Es, pues, el fundamento religioso el que marca las características que aparecen en la mezquita:

- Desprecio por el exterior del edificio. Se manifiesta en la pobreza del exterior de la mezquita, especialmente si la comparamos con el interior, en la ausencia de ventanas, el predominio del muro en el que sobresalen los grandes contrafuertes, etc.

- Ausencia de una forma específica para una función específica. La mezquita se concibe como una obra abierta a las necesidades de la comunidad religiosa y por lo tanto a las ampliaciones necesarias. En efecto, Abd-al-Rahman I construyó una mezquita de once naves y doce tramos. Esta primera construcción la amplió Abd-al-Rahman II por el lado de la quibla en ocho tramos y en tiempos de Abd-al-Rahman III se renovó el patio con un pórtico y se construyó un gran alminar de 50 m.
Durante el reinado de al-Hakam II se realizó la ampliación más espectacular con la construcción de ocho tramos y el actual muro de la quibla, así como el mihrab y la maqsura. Por fin, durante el gobierno de Almanzor se produjo la última ampliación, añadiendo lateralmente ocho naves, lo que descentró completamente el eje axial del mihrab.

-Preocupación por el espacio interno, profundamente desmaterializado a través de la decoración, cuyo papel es fundamental porque hace desaparecer las estructuras y potencia el carácter perecedero de la obra.
La variedad decorativa de la mezquita sigue la tradición musulmana y en ella podemos encontrar todo tipo de materiales: piedra, madera, cerámica vidriada, yeso, mármol, etc., y de técnicas: mosaico, taracea, talla...

En cuanto a los temas, en la mezquita conviven las superficies de entramados vegetales, ataurique, junto a composiciones geométricas de lacería sencilla y bandas de decoración epigráfica con versículos del Corán.



La importancia de la decoración alcanza su esplendor en la ampliación de al-Hakan II en la que se extiende extraordinariamente el uso del arco especialmente en el tramo de la nave central, en los próximos al mihrab y en la maqsura donde aparecen los arco apuntados, lobulados y entrecruzados que sin perder su función constructiva se convierten ahora en un elemento estético de importancia ineludible. Asimismo se construyen cuatro cúpulas gallonadas con una lujosa decoración, con el fin de resaltar la nave central y la zona de la maqsura.



Mención aparte merece el mihrab que, flanqueado por un gran arco de herradura encuadrado en un alfiz, se convierte en el punto focal de la decoración.







Significado.

Unido a este profundo significado religioso la mezquita de Córdoba ostenta un significado áulico, pues la actividad constructiva, especialmente de las mezquitas mayores, era una potestad del soberano y, por tanto, una manifestación de su poder.

Para conseguir estos fines, los soberanos de al-Andalus crearán un lenguaje arquitectónico en el cual la tradición de sus antepasados Omeyas se unirá a las tradiciones romano-visigodas y especialmente al arte cristiano con el que conviven estrechamente.



Si estas tradiciones son fáciles de detectar en la planta basilical, el alminar, la doble arquería o el arco de herradura, es en el mihrab donde estos referentes se hacen más explícitos, tanto por la forma como por la decoración.

En cuanto a la forma, el tramo que incluye el mihrab y la maqsura reproduce los ábsides y el iconostasis de una iglesia mozárabe, como San Miguel de Escalada.

Respecto a su decoración, presenta dos peculiaridades:

Primera, la introducción de la epigrafía coránica, usada por primera vez por los Omeyas en la cúpula de la mezquita de la Roca en el S. VII. La epigrafía cumplía un cometido decorativo, pero a la vez se convertía en un mensaje para el fiel que lo leía, al igual que ocurría con las imágenes en los templos cristianos, aunque respetando el aniconismo tradicional.

Y segunda, el uso del mosaico para decorar el gran arco de entrada al mihrab y la cúpula del tramo delante del mismo. Esta técnica anticuada había sido usada por los omeyas para decorar la Gran Mezquita de Damasco y de nuevo la usará al Hakam II, aunque para hacerlo deba pedir ayuda al emperador bizantino Nicéforo Phokas, tal como hubo de hacer su antepasado.

Función.

En 1236 Córdoba cayó en manos de Fernando III, rey de Castilla. La gran Mezquita de Córdoba formaba parte del mito de Córdoba como centro de una cultura poderosa y aparentemente invencible. Sus formas visuales habían llegado a representar la presencia islámica en la península.

Los cristianos que conquistaron Córdoba comprendieron que podían conseguir mucho más poder adueñándose de su extraordinaria metáfora que destruyéndola. Es por ello que, el mismo año de su conquista, fue purificada para el culto cristiano consagrándola como Catedral de Sta. María, y que a partir de 1523 se comenzara la construcción de una vasta catedral en el centro de la misma.




2.-LA ALHAMBRA DE GRANADA. Siglo XlV.

Introducción.

El último ejemplo y sin duda el más esplendoroso de la arquitectura áulica hispano-musulmana es la ciudad fortaleza de la Alhambra construida durante los siglos Xlll al XV por los reyes nazaríes de Granada, en especial por Yusuf I y Muhammad V.

La Alhambra es la única ciudad palaciega que nos ha llegado prácticamente entera y en buen estado de conservación, lo cual fue debido a la protección que sobre ella ejercieron los RRCC y los monarcas de la Casa de Austria, en cuyo poder quedó en concepto de Casa Real, después de la conquista. Sin embargo esta preocupación quebró con la llegada de los Borbones al trono.

En 1870 la Alhambra fue declarada Monumento Nacional, y entre 1923 y 1936 Torres Balbás realizó una reconstrucción que, aunque con sentido conservacionista, presenta algunos fallos, como han demostrado las investigaciones realizadas en los años noventa..


Análisis de la obra.
La Alhambra es una ciudad palatina construida sobre una loma a cuyos pies se encuentra la ciudad de Granada. Su precedente fue un castillo fortaleza del S. IX, ampliado posteriormente por los almorávides y convertido en ciudad palatina por los nazaríes.

El recinto, totalmente amurallado y con una alcazaba en su zona W, contenía seis palacios más dos torres de muralla adaptadas al uso doméstico.
De los seis palacios cuatro fueron destruidos, conservándose el palacio de Comares y el de los Leones como anexo (la Casa Real Vieja), al palacio renacentista de Carlos V.






La Alhambra presenta tal riqueza arquitectónica y, sobre todo, decorativa que ha sido considerada por GRUBE y JONES como el ejemplo perfecto de arquitectura musulmana en la que la simplicidad de su exterior o de sus elementos constructivos contrasta con la exuberancia de la decoración interior de sus salas, patios o miradores.

Las grandes salas aparecen cubiertas por cúpulas de mocárabes o espléndidas techumbres de madera con decoración de lacería. Sus paredes están cubiertas en su parte inferior por zócalos de azulejos de cerámica con motivos de complicada lacería, mientras su parte superior se cubre con paneles de yeso tallados con formas vegetales de tradición almohade.

Los decorativos arcos de medio punto, bien angrelados o con mocárabes, son sustentados por columnas de finos fustes, anillados en su parte superior. Los capiteles se separan de la tradición califal, adoptando una forma cúbica con decoración de hojas de acanto muy estilizadas o de mocárabe.

Mención aparte merece el uso importantísimo de paneles decorativos que contienen epigrafía y presentan la novedad de incluir, junto a la temática coránica tradicional, composiciones de tres grandes poetas. Estos artistas, por medio de sus poesías, no sólo desvelan el significado de las distintas estancias, sino que introducen constantemente referencias cósmicas, todas ellas con la finalidad de exaltar el poder del soberano y relacionarlo con la divinidad.

Función y significado.

Como arquitectura palaciega se inspira en la ciudad de Madinat-al-Zahra mandada construir por Abd-al-Rahman III en las afueras de Córdoba. Y del mismo modo que en Madinat-al-Zahra la presencia del soberano y su corte determinan un tipo de arquitectura cuya función principal es dejar constancia del poder y la autoridad del rey

La jerarquización de la sociedad musulmana y el poder autocrático del soberano se manifiestan en una jerarquización del espacio físico de modo que la ciudad palatina se coloca en un punto elevado desde el cual el soberano puede físicamente dominar la ciudad plebeya situada a sus pies.

Asimismo la propia morfología de la ciudad palatina concentra en la zona noreste el barrio real en el que se acumulaban los seis palacios, orientados al norte, coronando las alturas del terreno para aprovechar todas las vistas.

El Acceso a la presencia del soberano se hacía, a través de unos complejos itinerarios que, siguiendo un ritual exquisitamente marcado, comenzaban en la Puerta de la Justicia y acababan desembocando en el Palacio de Comares donde el soberano se hacía visible a sus súbditos, bien en audiencia pública o privada.

La audiencia pública tenía lugar en el Patio del Cuarto Dorado, verdadera fachada de acceso al palacio de Comares. En su porche, protegido por un alero, verdadero dosel, símbolo de la divinidad o de la realeza, el soberano impartía justicia, apoyado sobre la pared más fastuosamente decorada de la Alhambra.


Al fondo del palacio de Comares, en el Salón de Embajadores o Salón del Trono, se celebraban las audiencias privadas. Como ha demostrado Cabanelas, el techo de madera de este salón representaba los siete cielos superpuestos del Cosmos musulmán sobre los que se encuentra, en su centro, el trono de Dios. Siempre que el soberano se sentaba en el trono quedaba cubierto y protegido por este techo, convirtiéndose este interior en un reflejo cósmico dentro del cual el gobernante tiene su lugar.

Es muy interesante destacar el papel que desempeña en el palacio la distribución del agua y de los jardines, cuyo fin no es solamente artístico, si tenemos en cuenta que el soberano es la sombra de Dios en la Tierra y que los jardines y el agua están asociados a la imagen del paraíso musulmán.

El patio típicamente hispano-árabe, rectangular, con fuente o alberca en el centro, y arquerías en los extremos que daban acceso a ricas alcobas o grandes salas, constituye el núcleo de los dos palacios:


Uno, el Patio de los Arrayanes, ocupado por una gran alberca y rodeado por un jardín cuyas plantas dan hoy nombre al Patio, se constituye en el eje del palacio de Comares. Al fondo del patio la gran torre de Comares, símbolo de autoridad real, se refleja sobre el estanque.



El otro, el Patio de los Leones ocupado por un jardín cuatripartito, dividido axialmente por paseos pavimentados, en cuyo centro se encuentra la fuente de bronce que ha dado nombre al patio, reúne a su alrededor las dependencias del palacio de su nombre. Los pabellones, así como las salas de Dos Hermanas y Abencerrajes, están, también, recorridos en su parte central por pequeñas acequias y en su centro se encuentran pilas o surtidores.

De una cierta tendencia al barroquismo manierista podemos caracterizar el arte nazarí. Tendencia que no constituye un exceso gratuito de ornamentación, sino, más bien, un rasgo estilístico de una civilización refinada que hizo del lujo un modo de reafirmar sus señas de identidad cultural.

fuente:artebajocinca lpm


3.- MEDINA AZAHARA

Medina Azahara es, sin embargo, una de las piezas menos conocidas y visitadas del patrimonio español. 
Medina Azahara o Madinat al-Zahra es una ciudad islámica de 112 hectáreas de superficie. Fue mandada construir por el primer califa de al-Andalus, Abd al-Rahman III en el año 936 ó 940, como parte del programa político, económico e ideológico puesto en marcha tras la instauración del califato. Como residencia personal y sede del gobierno, la zona palaciega albergaba las viviendas de los dignatarios más importantes y el conjunto de los órganos administrativos del Estado, que fueron trasladados desde Córdoba.

Durante los reinados de Abd al-Rahman III y al-Hakam II, la ciudad se convirtió en la capital de al-Andalus y por sus salones desfilaron los embajadores procedentes de los países mediterráneos y de la actual Centroeuropa.

Entre los años 1010 y 1013, durante la guerra civil que puso fin al califato omeya, se inició su abandono y saqueo y sus restos se utilizaron como cantera para otras construcciones.

Madinat al-Zahra es considerada como una de las cumbres del arte islámico, tanto por su estructura y disposición urbana como por la diversidad de sus materiales, las soluciones arquitectónicas empleadas y la extraordinaria riqueza y calidad de sus programas decorativos.

En el conjunto arqueológico se identifican los siguientes edificios y construcciones:

Salón Rico o salón de Abderramán III

Era utilizado para la recepción de embajadas importantes, así como para celebrar las fiestas anuales de ruptura del ayuno y de los sacrificios, que tuvieron lugar en Medina Azahara entre los años 971 a 976.
Este salón está decorado con relieves en mármol en sus zócalos, seguido por relieves de distintos motivos hasta la típica cubierta de artesonado de madera.

Constituye la pieza maestra del conjunto arquitectónico que incluye el Jardín Alto. Ambos, el Salón y Jardín, forman parte de una misma concepción con fuerte simbolismo religioso y político, que tiene por objeto la magnificación del califa.

Casa de los Visires


La sala de cinco naves de la Casa de los Visires se abre hacia una ancha y elevada acera, desde la cual bajan unas escaleras hacia una gigantesca plaza cuadrada, hoy adaptada como jardín.
Durante mucho tiempo fue llamado “la Casa del Ejército” pues las medidas de la sala y de la explanada parecen aludir a funciones representativas. Sin embargo hoy se supone que el edificio estaba a disposición del personal encargado de la administración.

Muralla y puerta norte


La medina estuvo rodeada por una fuerte muralla, que constituye más un límite que un dispositivo militar estrictamente defensivo. Sólo ha sido excavado el tramo central de la muralla norte, construida con sillares de piedra caliza, como toda la ciudad. Al exterior se refuerza con torres rectangulares y en el interior presenta contrafuertes.
En el centro de esta muralla norte se abre una puerta donde existía un camino que conectaba Medina Azahara con Córdoba.

Mezquita Aljama


En la terraza inferior se sitúa la Mezquita Aljama. De planta rectangular, aparece orientada hacia el sureste y sus elementos básicos (patio, sala de oración y alminar) se organizan según el esquema característico del occidente islámico.
La sala de oración es de planta basilical, con cinco naves separadas por arquerías de herradura. Al noroeste se levanta el alminar, de planta cuadrada al exterior pero octogonal al interior.

En el lateral oriental del Jardín Alto, un pasadizo cubierto (sabat) permitía al califa desplazarse hasta su interior, salvando el desnivel de la calle con un puente del que solo restan sus arranques.

El suelo de la sala de oración estaba cubierto con esteras de esparto, algunos de cuyos restos aparecieron en la excavación.

Se construyeron una serie de habitaciones frente a la fachada principal de la mezquita, que tanto por la distribución y emplazamiento, se pueden identificar como una casa de limosna (dar al-sadaka).

Visitar Medina Azahara es un complemento ideal al paso por Córdoba para llevarse una imagen completa de la vida de aquel Al Andalus.

Fuente | Portal de Museos y Conjuntos Arqueológicos de la Junta de Andalucía.