Historia del Arte para Selectividad según la guía del libro de D. Jesús Palomero Páramo
martes, 15 de enero de 2013
ARTE BIZANTINO: ESTUDIO DE SANTA SOFÍA DE CONSTANTINOPLA
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ENLACE A ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN A DISTANCIA (UNED) SOBRE SANTA SOFÍA. OBRA CLAVE DE LA ARQUITECTURA BIZANTINA.
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| Interior de Santa Sofía de Constantinopla (Hoy Estambul) |
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Bizancio,
Constantinopla,
Santa Sofía
domingo, 13 de enero de 2013
ARTE BIZANTINO
1.- INTRODUCCIÓN
El Imperio Bizantino premedieval
El Imperio Romano se dividió en a finales del S.IV d.C. tras la muerte del emperador Teodosio, que legó a cada uno de sus dos hijos una de las partes: a Acadio, la parte oriental, con capital en Constantinopla, y a Honorio, la parte occidental, con capital en Rávena.
Esta división
no fue arbitraria. La economía, sociedad, lengua, que en la zona
oriental era predominantemente griega. La cultura e incluso los ritos
litúrgicos se diferenciaban mucho en las dos áreas del
antiguo imperio.
Con la caída en el 476 del Imperio Romano de Occidente, este territorio occidental se dividió en centros independientes de poder, los llamados reinos germánicos, y en consecuencia el Imperio de Oriente se convirtió en el único sucesor legítimo del Imperio Romano y principal potencia del Mediterráneo, tanto en el plano político como militar, económico y cultural.
Al Imperio de Oriente se le va a denominar Imperio Bizantino porque Constantinopla era una antigua colonia griega fundada en el Bósforo en el siglo VII llamada Bizancio.
Constantino creó sobre esta colonia, 330 d. C. una nueva ciudad a la que dio su nombre, convirtiéndola en el centro político y militar de la zona oriental del Imperio. Cuando éste se dividió, Constantinopla se convirtió en la capital del Imperio de Oriente, que por extensión de la palabra Bizancio fue denominado Imperio Bizantino.
Los propios soberanos germánicos del Mediterráneo occidental mantenían la convicción de que el emperador de Oriente era la autoridad suprema del poder legítimo y, por ello, los distintos reyes germánicos mantenían su lealtad a Oriente y se manifestaban vasallos del emperador.
El Imperio Bizantino, por su parte, seguía siendo el centro del mundo conocido, pero a pesar de haber superado la avalancha de las invasiones bárbaras sin sufrir grandes daños, puesto que las desviaron hacia occidente, era un imperio bastante desintegrado por la herejía monofisita.
Dicha herejía aseguraba que Cristo sólo tenía naturaleza divina. Este conflicto teológico estaba provocando grandes divisiones en el Imperio.
Esta desintegración del Imperio finalizó en el año 518 cuando Justino I accedió al trono imperial y especialmente con su sucesor, Justiniano, que accede al trono en el 527, momento en el que comienza la época de esplendor político y cultural del Imperio Bizantino.
En este momento los territorios del antiguo Imperio Romano estaban divididos en:
Justiniano,
motivado por la idea de renovar el antiguo Imperio Romano, emprende
la conquista del Mediterráneo occidental.
Como novedad, Justiniano concibe el Imperio Romano como un imperio Cristiano, de ahí su obsesión por librar a sus súbditos del poder de los cismáticos arrianos, que conlleva poner fin a la soberanía de los germanos.
En el ideal de Justiniano se ven unidos fe y política. De este modo, conquista Italia a los ostrogodos, África a los vándalos y una parte de Hispania, la Bética, a los visigodos.
Justiniano era un hombre de excelente formación de procedencia latina más que griega. Era un gobernante obsesionado por conseguir un poder ilimitado. Él a sí mismo se considera representante de Dios en la tierra, y asume en consecuencia tanto el poder político como el religioso.
Teóricamente,
él admite que existen dos instituciones de poder paralelas, el
político y el religioso, que no deben interferirse, pero este
deseo de poder le convierte en la práctica en un "rex-sacerdos",
un rey sacerdote, un césar-papa, creando un sistema político-religioso
llamado "cesaropapismo".
Aun siendo un hombre muy amable, aparece en público con un ceremonial tan grandioso y tan inaccesible que le convierte ante sus súbditos en el símbolo más evidente del poder absoluto. Se casó con Teodora, una actriz de teatro y prostituta de gran inteligencia, tanto que se convirtió junto a Justiniano en el gran poder del Imperio Bizantino.
El Imperio Bizantino se subdivide en tres etapas:
1ª edad de Oro o época de Justiniano (S. VI-IX): intentan mantener unido el Imperio. Se gesta el estilo Bizantino. Construyen las principales obras.
2ª Edad de Oro (2ª mitad S IX- inicios S XIII). Época de madurez. Se produce el cisma religioso en 1054, la iglesia Ortodoxa se consolida.
3ª Edad de Oro (S. XIII- S XV). Periodo de decadencia y desintegración del Imperio. Finaliza cuando Constantinopla cae en manos de los turcos en 1453.
2.- LOS EDIFICIOS BIZANTINOS Y LA CÚPULA DE SANTA SOFÍA:
Características:
Los pilares del arte Bizantino son: la herencia Paleocristiana, las formas clásicas helenísticas, la religión cristiana ortodoxa y la influencia oriental.
Fuente:arteguias.com y anacob
El Imperio Bizantino premedieval
El Imperio Romano se dividió en a finales del S.IV d.C. tras la muerte del emperador Teodosio, que legó a cada uno de sus dos hijos una de las partes: a Acadio, la parte oriental, con capital en Constantinopla, y a Honorio, la parte occidental, con capital en Rávena.
Con la caída en el 476 del Imperio Romano de Occidente, este territorio occidental se dividió en centros independientes de poder, los llamados reinos germánicos, y en consecuencia el Imperio de Oriente se convirtió en el único sucesor legítimo del Imperio Romano y principal potencia del Mediterráneo, tanto en el plano político como militar, económico y cultural.
Al Imperio de Oriente se le va a denominar Imperio Bizantino porque Constantinopla era una antigua colonia griega fundada en el Bósforo en el siglo VII llamada Bizancio.
Constantino creó sobre esta colonia, 330 d. C. una nueva ciudad a la que dio su nombre, convirtiéndola en el centro político y militar de la zona oriental del Imperio. Cuando éste se dividió, Constantinopla se convirtió en la capital del Imperio de Oriente, que por extensión de la palabra Bizancio fue denominado Imperio Bizantino.
Los propios soberanos germánicos del Mediterráneo occidental mantenían la convicción de que el emperador de Oriente era la autoridad suprema del poder legítimo y, por ello, los distintos reyes germánicos mantenían su lealtad a Oriente y se manifestaban vasallos del emperador.
El Imperio Bizantino, por su parte, seguía siendo el centro del mundo conocido, pero a pesar de haber superado la avalancha de las invasiones bárbaras sin sufrir grandes daños, puesto que las desviaron hacia occidente, era un imperio bastante desintegrado por la herejía monofisita.
Dicha herejía aseguraba que Cristo sólo tenía naturaleza divina. Este conflicto teológico estaba provocando grandes divisiones en el Imperio.
Esta desintegración del Imperio finalizó en el año 518 cuando Justino I accedió al trono imperial y especialmente con su sucesor, Justiniano, que accede al trono en el 527, momento en el que comienza la época de esplendor político y cultural del Imperio Bizantino.
En este momento los territorios del antiguo Imperio Romano estaban divididos en:
- Imperio Romano de Oriente, presidido por Justiniano
- Reino de los Visigodos
- Reino de los Francos
- Reino de los Ostrogodos
- Reino de los Vándalos.
Como novedad, Justiniano concibe el Imperio Romano como un imperio Cristiano, de ahí su obsesión por librar a sus súbditos del poder de los cismáticos arrianos, que conlleva poner fin a la soberanía de los germanos.
En el ideal de Justiniano se ven unidos fe y política. De este modo, conquista Italia a los ostrogodos, África a los vándalos y una parte de Hispania, la Bética, a los visigodos.
Justiniano era un hombre de excelente formación de procedencia latina más que griega. Era un gobernante obsesionado por conseguir un poder ilimitado. Él a sí mismo se considera representante de Dios en la tierra, y asume en consecuencia tanto el poder político como el religioso.
Aun siendo un hombre muy amable, aparece en público con un ceremonial tan grandioso y tan inaccesible que le convierte ante sus súbditos en el símbolo más evidente del poder absoluto. Se casó con Teodora, una actriz de teatro y prostituta de gran inteligencia, tanto que se convirtió junto a Justiniano en el gran poder del Imperio Bizantino.
El Imperio Bizantino se subdivide en tres etapas:
1ª edad de Oro o época de Justiniano (S. VI-IX): intentan mantener unido el Imperio. Se gesta el estilo Bizantino. Construyen las principales obras.
2ª Edad de Oro (2ª mitad S IX- inicios S XIII). Época de madurez. Se produce el cisma religioso en 1054, la iglesia Ortodoxa se consolida.
3ª Edad de Oro (S. XIII- S XV). Periodo de decadencia y desintegración del Imperio. Finaliza cuando Constantinopla cae en manos de los turcos en 1453.
2.- LOS EDIFICIOS BIZANTINOS Y LA CÚPULA DE SANTA SOFÍA:
Características:
Los pilares del arte Bizantino son: la herencia Paleocristiana, las formas clásicas helenísticas, la religión cristiana ortodoxa y la influencia oriental.
- El poder recae en una monarquía Autocrática (origen divino) y en el Cesaropapismo (intervención del emperador en los asuntos religiosos).
- Es un imperio centralizado, burocrático, donde el emperador ejerce una fuerte influencia en la vida, en la organización urbana y en la creación del arte.
- Obsesión por convertir a Constantinopla (actual Estambul) en una gran urbe que se asemeje a Roma.
- Basílica de planta Rectangular y eje longitudinal. Sigue la tradición paleocristiana. Los mejores ejemplos están en Rávena, San Apolinar in Classe. Pertenece a la 1ª Edad de Oro, S VI, época de Justiniano. Situada en Classe, un suburbio del puerto de Rávena; es una iglesia de planta basilical.El interior, dividido en tres naves separadas por arcadas, termina en un ábside al que se accede a través de un arco de triunfo semejante a los de las primeras basílicas paleocristianas. Las ventanas sobre las naves laterales, más bajas, iluminan la nave central:
- El PRESBITERIO (altar) estaba reservado al obispo y celebrantes. Un mosaico con una cruz decora el ábside.
- Las NAVES para los bautizados.
- El ATRIO para los no bautizados.
- · San Vital (planta octogonal/ valiosísimos mosaicos) de Rávena presenta planta centralizada con todos los elementos dispuestos alrededor de una gran cúpula sostenida por pilares y columnas. Construida entre el 526 y el 547 se aleja de la influencia romana, aunque tiene cierto aire occidental: proporciones esbeltas que acentúan la verticalidad, tambor con ventanales sobre el que descansa la cúpula. El INTERIOR es fastuoso en decoración: mármoles, pinturas al fresco, mosaicos como los de JUSTINIANO y TEODORA, junto a exquisitos capiteles a TRÉPANO que recuerdan al arte musulmán.
- SANTA SOFÍA DE CONSTANTINOPLA: Videos interesantes:http://youtu.be/bnFsQfbqxX8 y http://youtu.be/8ny4qqpvh9M
3.- LA DECORACIÓN MUSIVARIA
ICONOCLASTAS E ICONÓDULOS
El emperador León III el Isaurio prohibió la adoración de las imágenes que representaban a Cristo y a los santos en 726. Lo hizo por razones de orden religioso y político. Su hijo, Constantino V (741-775), heredó un grave enfrentamiento entre la población mayormente a favor del uso de imágenes y la postura oficial, que finalmente concluyó utilizando su poderío militar.
Tras el segundo concilio de Nicea en 787 se afirmó la veneración de iconos, con base en la encarnación de Jesucristo en hombre.
El emperador León V (813-820) instauró un segundo periodo de luchas en 813, continuado por los siguientes emperadores hasta Teófilo. Al morir este, su esposa Teodora movilizó a los iconódulos y proclamó la restauración de iconos en 843.
El gusto por la riqueza y la suntuosidad ornamental del arte bizantino, eminentemente áulico, exigía el revestimiento de los muros de sus templos con mosaicos, no sólo para ocultar la pobreza de los materiales usados, sino también como un medio para expresar la religiosidad y el carácter semidivino del poder imperial (cesaropapismo).
De la Primera Edad de Oro destacan el conjunto más importante es el de Rávena, que enlaza con los mosaicos paleocristianos del siglo V: en las iglesias de San Apolinar Nuevo y San Apolinar in Clase se cubre sus muros superiores con mosaicos que representan, en la primera un cortejo procesional, encabezado por los Reyes Magos, hacia la Theotokos o Madre de Dios, en la segunda, en el ábside, se muestra una visión celeste en la que San Apolinar conduce un rebaño.
La obra maestra de del arte musivario, es sin duda alguna, el conjunto de mosaicos de San Vital de Rávena, compuestos hacia el año 547, y en los que se representan varios temas bíblicos y en los laterales del ábside los grupos de Justiniano y de su esposa Teodora con sus respectivo séquito.
Terminada la lucha iconoclasta, a mediados del siglo IX es cuando verdaderamente se configura la estética bizantina y su iconografía. Surgirá una nueva Edad de Oro, la segunda, que supondrá el apogeo de las artes figurativas, irradiando sus influjos al arte islámico, por entonces en formación, y al naciente arte románico europeo.
Las figuras acusan una cierta rigidez y monotonía, pero muy expresivas en su simbolismo, con evidente desprecio del natural y las leyes espaciales; son alargadas y con un aspecto de cierta deshumanización.
Los nuevos tipos iconográficos se adaptan simbólicamente, según un programa prefijado (Hermeneia), a las diferentes partes del templo: el Pantocrátor (Cristo en Majestad bendiciendo) en la cúpula, el Tetramorfos (cuatro evangelistas) en las pechinas, la Virgen en el ábside, los santos y temas evangélicos en los muros de las naves.
Los modelos más repetidos son las figuras de Cristo con barba partida y edad madura (modelo siríaco) y de la Virgen que se presenta bajo diversas advocaciones (Kyriotissa o trono del Señor en la que sostiene sobre sus piernas la Niño, como si fuera un trono; Hodighitria, de pie con el Niño sobre el brazo izquierdo mientras que con el derecho señala a Jesús como el camino de salvación - es el modelo desarrollado en el gótico -; la Theotokos, o Madre de Dios, ofrece al Niño una fruta o una flor; la Blachernitissa o Platytera con una aureola en el vientre en el que parece el Niño indicando la maternidad de la Virgen).
Otros temas muy repetidos son la Déesis o grupo formado por Cristo con la Virgen y San Juan Bautista, como intercesores, y los dedicados a los doce fiestas litúrgicas del año entre las que destaca la Anastasis o Bajada de Cristo al Limbo, el Tránsito de la Virgen, la Visón de Manré, es decir, la aparición de los tres ángeles a Abrahám, simbolizando la Trinidad.
Durante la Tercera Edad de Oro el mosaico continuó en uso hasta el siglo XIII, en esta época se enriquece la iconografía de los ciclos "marianos", de los santos y evangélicos, a la vez, que por influjos italianos, se aprecia una mayor libertad compositiva y una evidente manierismo en las estilizaciones.
Destruidos los mosaicos de Constantinopla quedan como únicas referencias los de San Marcos de Venecia, con abundante empleo del dorado que ejercerán un marcada influencia en las obras góticas de Cimabue, Duccio y otros pintores italianos.
La pintura sustituye al mosaico en esta Tercera Era, contando con el precedente de los interesantes conjuntos de iglesias rupestres de Capadocia, en Asia Menor.
Son importantes los talleres rusos de Novgorod y Moscú, donde trabaja Teófanos el Griego, fresquista y pintor sobre tabla en el siglo XIV y en la centuria siguiente destacan como obra maestra la Virgen de Vladimir (Moscú) y el monje Andrés Rublev o Rubliov especialmente a través de su icono de la Trinidad, este icono del siglo XV es considerado como el más importante icono bizantino de la escuela rusa, representa a la Trinidad a través de la escena bíblica llamada visión de Manré, es decir tres ángeles que se aparecen al patriarca Abrahám. Se caracteriza por el aire melancólico, de intensa espiritualidad, en la que el ángel del centro, con túnica roja, se cree que representa a Cristo con un árbol al fondo; el de la izquierda representa a Dios Padre y el de la derecha al Espíritu Santo. La perspectiva es típica del tipo bizantino, es decir, inversa, abriéndose las líneas conforme se alejan de los ojos del espectador.
Algo más tardía son las escuelas veneciana y cretense donde destacó Andrea Riccio de Candia, a quien se atribuye la creación del famosísimo icono de la Virgen del Perpetuo Socorro.
La pintura de iconos ha seguido manteniéndose durante toda la Edad Moderna, tomando como referencia estética los caracteres de la pintura bizantina clásica, que se impone a las influencias italianas.
Las colecciones de iconos más completas se encuentran en la galería Tretiakov de Moscú, en el museo Pushkin de San Petersburgo, en la catedral de Sofía (Bulgaria) y en el museo de iconos La Casa Grande de Torrejón de Ardoz (Madrid). En la catedral de Cuenca se encuentra el díptico de los déspotas de Epiro correspondiente a la escuela yugoslava.
Paralelamente se desarrolla la realización de miniaturas para los códices purpúreos, llamados así por el uso de fondos de púrpura. De la primera época es el Génesis de Viena, del siglo V, los evangeliarios de Rábula y de Rossano, ambos del siglo siguiente.
En las etapas siguientes destacaron los salterios con abundantes representaciones en toda la página o en los márgenes llenas de sentido narrativo. Destacan el Menologio de Basilio II (Biblioteca Vaticana) y el tratado de Cinegética de Oppiano (París).
En las artes suntuarias sobresalieron gracias al ambiente cortesano bizantino.
Las labores textiles se inspiraron en los modelos sasánidas (motivos encerrados en círculos); en la orfebrería sobresale el uso de los esmaltes sobre metales preciosos, siguiendo la técnica del tabicado o alveolado de origen germánico, en el que los colores se separan por filamentos de oro. La obra maestra de la orfebrería es la Pala de Oro, San Marcos de Venecia o el icono esmaltado de San Miguel del mismo templo.
ICONOCLASTAS E ICONÓDULOS
El emperador León III el Isaurio prohibió la adoración de las imágenes que representaban a Cristo y a los santos en 726. Lo hizo por razones de orden religioso y político. Su hijo, Constantino V (741-775), heredó un grave enfrentamiento entre la población mayormente a favor del uso de imágenes y la postura oficial, que finalmente concluyó utilizando su poderío militar.
Tras el segundo concilio de Nicea en 787 se afirmó la veneración de iconos, con base en la encarnación de Jesucristo en hombre.
El emperador León V (813-820) instauró un segundo periodo de luchas en 813, continuado por los siguientes emperadores hasta Teófilo. Al morir este, su esposa Teodora movilizó a los iconódulos y proclamó la restauración de iconos en 843.
El gusto por la riqueza y la suntuosidad ornamental del arte bizantino, eminentemente áulico, exigía el revestimiento de los muros de sus templos con mosaicos, no sólo para ocultar la pobreza de los materiales usados, sino también como un medio para expresar la religiosidad y el carácter semidivino del poder imperial (cesaropapismo).
De la Primera Edad de Oro destacan el conjunto más importante es el de Rávena, que enlaza con los mosaicos paleocristianos del siglo V: en las iglesias de San Apolinar Nuevo y San Apolinar in Clase se cubre sus muros superiores con mosaicos que representan, en la primera un cortejo procesional, encabezado por los Reyes Magos, hacia la Theotokos o Madre de Dios, en la segunda, en el ábside, se muestra una visión celeste en la que San Apolinar conduce un rebaño.
La obra maestra de del arte musivario, es sin duda alguna, el conjunto de mosaicos de San Vital de Rávena, compuestos hacia el año 547, y en los que se representan varios temas bíblicos y en los laterales del ábside los grupos de Justiniano y de su esposa Teodora con sus respectivo séquito.
Terminada la lucha iconoclasta, a mediados del siglo IX es cuando verdaderamente se configura la estética bizantina y su iconografía. Surgirá una nueva Edad de Oro, la segunda, que supondrá el apogeo de las artes figurativas, irradiando sus influjos al arte islámico, por entonces en formación, y al naciente arte románico europeo.
Las figuras acusan una cierta rigidez y monotonía, pero muy expresivas en su simbolismo, con evidente desprecio del natural y las leyes espaciales; son alargadas y con un aspecto de cierta deshumanización.
Los nuevos tipos iconográficos se adaptan simbólicamente, según un programa prefijado (Hermeneia), a las diferentes partes del templo: el Pantocrátor (Cristo en Majestad bendiciendo) en la cúpula, el Tetramorfos (cuatro evangelistas) en las pechinas, la Virgen en el ábside, los santos y temas evangélicos en los muros de las naves.
Los modelos más repetidos son las figuras de Cristo con barba partida y edad madura (modelo siríaco) y de la Virgen que se presenta bajo diversas advocaciones (Kyriotissa o trono del Señor en la que sostiene sobre sus piernas la Niño, como si fuera un trono; Hodighitria, de pie con el Niño sobre el brazo izquierdo mientras que con el derecho señala a Jesús como el camino de salvación - es el modelo desarrollado en el gótico -; la Theotokos, o Madre de Dios, ofrece al Niño una fruta o una flor; la Blachernitissa o Platytera con una aureola en el vientre en el que parece el Niño indicando la maternidad de la Virgen).
Otros temas muy repetidos son la Déesis o grupo formado por Cristo con la Virgen y San Juan Bautista, como intercesores, y los dedicados a los doce fiestas litúrgicas del año entre las que destaca la Anastasis o Bajada de Cristo al Limbo, el Tránsito de la Virgen, la Visón de Manré, es decir, la aparición de los tres ángeles a Abrahám, simbolizando la Trinidad.
Durante la Tercera Edad de Oro el mosaico continuó en uso hasta el siglo XIII, en esta época se enriquece la iconografía de los ciclos "marianos", de los santos y evangélicos, a la vez, que por influjos italianos, se aprecia una mayor libertad compositiva y una evidente manierismo en las estilizaciones.
Destruidos los mosaicos de Constantinopla quedan como únicas referencias los de San Marcos de Venecia, con abundante empleo del dorado que ejercerán un marcada influencia en las obras góticas de Cimabue, Duccio y otros pintores italianos.
La pintura sustituye al mosaico en esta Tercera Era, contando con el precedente de los interesantes conjuntos de iglesias rupestres de Capadocia, en Asia Menor.
Son importantes los talleres rusos de Novgorod y Moscú, donde trabaja Teófanos el Griego, fresquista y pintor sobre tabla en el siglo XIV y en la centuria siguiente destacan como obra maestra la Virgen de Vladimir (Moscú) y el monje Andrés Rublev o Rubliov especialmente a través de su icono de la Trinidad, este icono del siglo XV es considerado como el más importante icono bizantino de la escuela rusa, representa a la Trinidad a través de la escena bíblica llamada visión de Manré, es decir tres ángeles que se aparecen al patriarca Abrahám. Se caracteriza por el aire melancólico, de intensa espiritualidad, en la que el ángel del centro, con túnica roja, se cree que representa a Cristo con un árbol al fondo; el de la izquierda representa a Dios Padre y el de la derecha al Espíritu Santo. La perspectiva es típica del tipo bizantino, es decir, inversa, abriéndose las líneas conforme se alejan de los ojos del espectador.
Algo más tardía son las escuelas veneciana y cretense donde destacó Andrea Riccio de Candia, a quien se atribuye la creación del famosísimo icono de la Virgen del Perpetuo Socorro.
La pintura de iconos ha seguido manteniéndose durante toda la Edad Moderna, tomando como referencia estética los caracteres de la pintura bizantina clásica, que se impone a las influencias italianas.
Las colecciones de iconos más completas se encuentran en la galería Tretiakov de Moscú, en el museo Pushkin de San Petersburgo, en la catedral de Sofía (Bulgaria) y en el museo de iconos La Casa Grande de Torrejón de Ardoz (Madrid). En la catedral de Cuenca se encuentra el díptico de los déspotas de Epiro correspondiente a la escuela yugoslava.
Paralelamente se desarrolla la realización de miniaturas para los códices purpúreos, llamados así por el uso de fondos de púrpura. De la primera época es el Génesis de Viena, del siglo V, los evangeliarios de Rábula y de Rossano, ambos del siglo siguiente.
En las etapas siguientes destacaron los salterios con abundantes representaciones en toda la página o en los márgenes llenas de sentido narrativo. Destacan el Menologio de Basilio II (Biblioteca Vaticana) y el tratado de Cinegética de Oppiano (París).
En las artes suntuarias sobresalieron gracias al ambiente cortesano bizantino.
Las labores textiles se inspiraron en los modelos sasánidas (motivos encerrados en círculos); en la orfebrería sobresale el uso de los esmaltes sobre metales preciosos, siguiendo la técnica del tabicado o alveolado de origen germánico, en el que los colores se separan por filamentos de oro. La obra maestra de la orfebrería es la Pala de Oro, San Marcos de Venecia o el icono esmaltado de San Miguel del mismo templo.
TODAS LAS LÁMINAS LAS TIENES AQUÍ http://www.slideshare.net/tomperez/arte-bizantino-171140
Fuente:arteguias.com y anacob
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sábado, 12 de enero de 2013
ARTE PALEOCRISTIANO
EL ARTE PALEOCRISTIANO
El arte paleocristiano es el arte que se desarrolla paralelamente a la irrupción delcristianismo, desde el año I d.C., en pleno contexto de dominación romana. Aunque la
vida, predicación y muerte de Cristo tiene lugar en la zona oriental del Imperio, el espíritu
evangelizador de los discípulos llevaron la palabra de Cristo y el arte a otros lugares,
siendo Roma uno de los puntos más sobresalientes pues existía el deseo de transformar
la capital pagana en la gran capital de la cristiandad.
El arte paleocristiano tiene dos momentos diferenciados:
.-el arte durante la iglesia perseguida, es decir, antes del Edicto de Milán 313 d. C. que supuso la
declaración de libertad de cultos (Nicea 325: imposición del credo cristiano)
.-el arte posterior al Edicto.
Esta distinción es importante porque durante la iglesia perseguida el culto y sus
manifestaciones artísticas son secretas y poco desarrolladas mientras que con
posterioridad el arte paleocristiano alcanzará su máximo esplendor.
se pudieron levantar iglesias de manera que el culto cristiano se desarrollaba en casas
particulares que tenían algunas estancias reservadas para el oficio: una sala grande con
una mesa como altar, otra menor para celebrar bautismos, etc. A estas casas le llaman
DOMUS ECCLESIAE, siendo un ejemplo la casa Dura Europos. Después del Edicto de
Milán es cuando se levantan ya edificios públicos para el culto cristiano. Estos edificios
serán las BASÍLICAS. Se accede a ellas por un patio o atrio con una fuente en el medio
(antecedente del futuro claustro) que conduce a un vestíbulo o nartex, lugar destinado a
los catecúmenos. Desde el nartex se accede a la basílica propiamente dicha que tiene la
misma planta que las basílicas paganas romanas dedicadas al comercio, es decir, planta
rectangular con tres o cinco naves, separadas con columnas, la central mayor y más alta.
La nave (o naves de la derecha, son las “naves de la epístola” y están reservadas a las
mujeres”, mientras que las de la izquierda, para los hombres, se llaman naves “del
evangelio” La zona destinada al altar -zona sagrada- es el extremo opuesto a la entrada y
tiene forma semicircular formando un ábside. Con el tiempo (a partir del V.) a esta
estructura básica se le añadieron varios espacios más a modo de sacristía y de sagrario
que se sitúan en espacios rectangulares a cada lado del altar o ábside. La sala de la
derecha se llama prótesis y la de la izquierda diaconicón. También se crearán espacios
adosados para bautismos y mausoleos que tienen planta circular, con un espacio central
sostenido por columnas. Ej. Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén, Basílica de Letrán,
B. de San Pedro, Mausoleo de Santa Constanza, Baptisterio Ortodoxos.
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| Primitiva basílica de S. Pedro |
propios del período de la iglesia perseguida. Situados en las afueras de la ciudad, son
cementerios subterráneos. Se desarrollan en profundidad porque el espacio de estos
cementerios no era público evidentemente, sino donado por algún cristiano rico. La
limitación de terreno hace que no se extiendan en superficie sino en profundidad. Así
pues las catacumbas estaban formadas por varias plantas comunicadas por escaleras.
Los nichos (locus o lóculis) se situaban a ambos lados de las estrechas galerías. Para
identificar al enterrado se ponía una inscripción llamada tabulae. Los mártires o personas
más importantes se enterraban en pequeños recintos formados normalmente
aprovechando el fondo de las galerías, a los que se llaman cubiculos en donde se sitúan
sepulcros tallados con temas cristianos. Lo más interesante de las catacumbas es
también el hecho de que estaban decoradas con pinturas murales que desarrollan temas
cristianos. Destaca la Catacumba de Priscila, Catacumba de San Calixto, Catacumba de
Vía Latina, Catacumba de los Santos Pedro y Marcelino, etc.los relieves de los sarcófagos, que son las manifestaciones más importantes, no aportan
novedades respecto al arte romano en el que nacen, aunque van a ser imágenes cada
vez menos realistas y más esquemáticas porque a los cristianos les interesa sobre todo
expresar la idea de lo espiritual y no tanto de lo terrenal. Lo novedoso es más bien la
temática que desarrollan estas pinturas o relieves.
imágenes paganas y simbólicas porque todavía no han creado sus propias imágenes, y
porque con ello podían expresar temas cristianos sin correr el riesgo de ser descubiertos
por los romanos politeístas. Los temas más frecuentes aluden siempre a la resurrección,
inmortalidad, etc. Los más importantes son:
.-la orante (mujer con brazos en alto) es la imagen pagana de la piedad que los cristianos
usan para aludir al alma en el cielo, que alza las manos no para rezar sino para agradecer
haber conseguido la vida eterna.
.-el buen pastor: imagen pagana de la filantropía, alusiva a la vida bucólica que los
cristianos usan para aludir a Cristo como cuidador y protector del alma del cristiano.
.-Orfeo también es la imagen de Cristo que ha renunciado a todo por la salvación de los
hombres, con los que vive en la vida eterna.
bién símbolos:
.-el crismón: anagrama de Cristo que se forma con las dos primeras letras de Cristo X y P.
.-el pez alude a Cristo porque sus letras (ίχθυς) coinciden con las de Jesús Cristo hijo de
dios salvador
.-cordero: Cristo
.-delfín y pavo real: resurrección
.-vid: eucaristía
aparece ya la propia iconografía del antiguo y nuevo testamento destacando temas como:
Jonás y la ballena, sacrificio de Isaac, tres hebreos en el horno, resurrección de Lázaro,
incluso se va a representar al mismo Jesús, bien como un joven imberbe (Cristo
alejandrino) o bien como un Cristo ya maduro, con barba (cristo siriaco).
como motivos ornamentales como los estrigilos con líneas onduladas (s. III), los que
desarrollan un relieve continuo sin separación (s.IV), los que separan las escenas con
columnas (finales s. IV) y los que ponen la imagen del difunto un medallón (imago
clipeata) (V). Destaca el sarcófago de Junio Basso, Sarcófago de Letrán.
ARTE ROMANO
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| Cronología de Roma |
Las primeras manifestaciones del arte de la Antigua Roma nacen bajo el influjo del arte etrusco, enseguida contagiado del arte griego, que conocieron en las colonias de la Magna Grecia del sur de Italia, que Roma conquistó en el proceso de unificación territorial de la península, durante los siglos IV y III a. C. La influencia griega se acrecienta cuando, en el siglo II a. C., Roma ocupa Macedonia y Grecia.
Hasta cierto punto puede pensarse que el arte de Roma es una imitación y ampliación del arte griego, y por supuesto del arte etrusco, pero el espíritu que animó a los artistas romanos es totalmente diferente de aquellos. La Roma conquistadora y urbanista trató de unir al sentido estético griego, el carácter utilitario y funcional que sus obras requerían.
Desde el punto de vista cronológico, el arte romano se desarrolló con bastante homogeneidad y autonomía desde el siglo III a.C hasta el siglo V de nuestra Era. Siguiendo las etapas que su devenir histórico marca, destacan al menos la República, hasta el año 27 a. C., y el Imperio, que se extendió desde los tiempos de Augusto hasta la caída de Roma en manos de los bárbaros en el año 476 después de C.
A causa del profundo centralismo ejercido por Roma sobre sus provincias en todos los aspecto de la vida, se originó un arte muy uniforme sin que pueda hablarse de escuelas provinciales, al menos durante la época imperial. No obstante, dada la amplitud del Imperio y su constitución en diferentes momentos, no existe una contemporaneidad cronológica, pues en zonas donde el arte helenístico está más consolidado sus formas artísticas están mucho más evolucionadas que en las provincias más tardíamente incorporadas a la cultura romana.
Arte romano (del siglo III a. C. al siglo V d.C.)
Fuente:wikipedia.
Resumen de 5 páginas bastante completo: http://www.uchbud.es/temas/roma.pdf
Enlace del Ministerio de Educación y ciencia al Urbanismo de Roma: http://recursos.cnice.mec.es/latingriego/Palladium/cclasica/esc336ca1.php
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ESCULTURA IBÉRICA
Se menciona ligeramente en el temario, justo después del Arte Griego, por ello ponemos aquí dos enlaces que nos explican este tema rápidamente.
RESUMEN SOBRE LA ESCULTURA IBÉRICA:
ARTE GRIEGO
1.- INTRODUCCIÓN: LOS ÓRDENES CLÁSICOS.
El arte griego es producto de varias oleadas de pueblos indoeuropeos que, procedentes del Norte, se afincan en la Hélade, sintetizando sus aportaciones con la cultura local.
Hacia el año 2000 a. C. se infiltran los aqueos, dueños del bronce, que suplantan a la civilización cretense. Un milenio después serán los dorios quienes arruinen a los aqueos, auxiliados por el hierro.
De esta combinación de elementos bárbaros y autóctonos surge el “milagro griego”, que
constituye el mayor triunfo estético del mundo antiguo. Sus logros jamás se diluirán: Roma los adoptó plenamente, la imagenería cristiana copió la serena belleza de los dioses paganos, y los principios griegos fueron recuperados por el Renacimiento y el Neoclasicismo.
Pero los griegos no sólo produjeron arte. También fijaron las coordenadas del pensamiento moderno, sentaron las bases de la democracia política y echaron los cimientos de la cultura europea. De ahí que el dramaturgo alemán Goethe dijera con profunda convicción “Que cada cual sea a su manera griego, pero que lo sea”.
La arquitectura griega se forjó a partir de los órdenes clásicos, entendiendo como tales el conjunto de reglas referidas a la escala, forma y decoración del edificio. En el curso del siglo VII se van concretando los órdenes dórico y jónico, apareciendo el corintio durante la segunda mitad del siglo V a.C.
La escala era humana, el dramaturgo Sófocles había afirmado que “numerosas son las maravillas de la naturaleza, pero de todas ellas la más grande es el hombre”. Una idea que Protágoras resumirá en la máxima “el hombre es la medida de todas las cosas” y, a su imagen y semejanza los griegos configuran el panteón olímpico, y graduaron proporcionalmente sus construcciones.
Hacia el año 2000 a. C. se infiltran los aqueos, dueños del bronce, que suplantan a la civilización cretense. Un milenio después serán los dorios quienes arruinen a los aqueos, auxiliados por el hierro.
De esta combinación de elementos bárbaros y autóctonos surge el “milagro griego”, que
constituye el mayor triunfo estético del mundo antiguo. Sus logros jamás se diluirán: Roma los adoptó plenamente, la imagenería cristiana copió la serena belleza de los dioses paganos, y los principios griegos fueron recuperados por el Renacimiento y el Neoclasicismo.
Pero los griegos no sólo produjeron arte. También fijaron las coordenadas del pensamiento moderno, sentaron las bases de la democracia política y echaron los cimientos de la cultura europea. De ahí que el dramaturgo alemán Goethe dijera con profunda convicción “Que cada cual sea a su manera griego, pero que lo sea”.
| IDIOSINCRASIA GRIEGA |
La arquitectura griega se forjó a partir de los órdenes clásicos, entendiendo como tales el conjunto de reglas referidas a la escala, forma y decoración del edificio. En el curso del siglo VII se van concretando los órdenes dórico y jónico, apareciendo el corintio durante la segunda mitad del siglo V a.C.
La escala era humana, el dramaturgo Sófocles había afirmado que “numerosas son las maravillas de la naturaleza, pero de todas ellas la más grande es el hombre”. Una idea que Protágoras resumirá en la máxima “el hombre es la medida de todas las cosas” y, a su imagen y semejanza los griegos configuran el panteón olímpico, y graduaron proporcionalmente sus construcciones.
El arte griego ha marcado la cultura occidental hasta
nuestros días, siendo especialmente uno de las artes donde se exaltó la
perfección del cuerpo humano y su desnudez. El concepto del equilibrio y
la proporción es un elemento fundamental en la civilización griega, y
asi todo es proporción en las esculturas griegas, especialmente en las
dedicadas a los dioses.
Es un arte realista en cuanto a la representación del
cuerpo humano. Pero al mismo tiempo la temática esta influida por la
filosofía , la religión politeista , la mitología.
| Estudiaremos el Arte de las épocas arcaica, clásica y helenística. |
LOS ÓRDENES CLÁSICOS:
![]() | ||
| ELEMENTOS SUSTENTANTES: BASA, COLUMNA (basa, fuste) Y CAPITEL. |
| TIPOS DE TEMPLO SEGÚN LAS COLUMNAS QUE TENGA EN SU PARTE DELANTERA: DÍSTILO, TETRÁSTILO, HEXÁSTILO, OCTÁSTILO. |
![]() | |
| PARTES DEL TEMPLO GRIEGO |
![]() | ||
| ACRÓPOLIS DE ATENAS |
VÍDEO MUY COMPLETO SOBRE EL PARTENÓN: http://youtu.be/DIuerSnaREU
Está dedicado a la diosa griega Atenea, a la que los atenienses consideraban su protectora.
FRISO DE LAS PANATENEAS
El bajorrelieve está realizado
entre el 443 y 438 a.C. en mármol blanco; hoy no se conserva la policromia que
tuvo en su tiempo. El friso, de 160 metros de largo por uno de alto, recorre la
parte alta de los cuatro lados del exterior del templo dórico. En él se relata
un acontecimiento real, con personajes reales y con una disposición de las
personas semejante a la que ocupaban en la procesión real. La procesión de las
Panateneas cerraba las fiestas que se celebraban en Atenas en honor de Atenea,
la diosa protectora de la ciudad. Ese día, las jóvenes atenienses llevaban en
procesión el peplos (vestido amplio sin mangas) que habían tejido durante todo
el año para la diosa hasta el Partenón, el templo de Atenea.
Carros, jinetes a caballo, ancianos con flor de olivo, músicos, jóvenes con vituallas, muchachas atenienses y dioses, son elementos que aparecen en el conjunto del friso. La intervención de Fidias en el friso no está clara. Según Pausanias, Pericles encomendó a Fidias la dirección de las obras del Partenón y, aunque no hiciera la totalidad del friso, parece que sí hizo el croquis del conjunto y las figuras de los frontones. Se aprecia la mano de otros escultores del círculo de Fidias.
La obra muestra una composicion sencilla, basada en la sucesión, en la redundancia de temas; algunas figuras se superponen cuando es necesario. Las variaciones en el ritmo y en las posiciones alejan del bajorrelieve la sensación de monotonía que una serie tan larga podría originar. No hay paisaje de fondo; las figuras se recortan sobre un fondo plano, lo que resalta los valores plásticos del relieve.
Es un ejemplo nato del clasicismo escultórico griego; la belleza de las posturas y los gestos, el cánon clásico próximo al del Doríforo de Policleto, la ausencia de rigidez en las personas, actitudes y vestidos, dotan a la obra de la gracia, armonía y equilibrio que caracterizan a la escultura clásica griega.
Es importante el tratamiento del vestido que permite clámides ondulantes, peplos con dobleces; la anatomía humana no se oculta bajo el peso de las telas.
En un momento en que la democracia se ha instaurado en Atenas, es un ejemplo de la importancia de la ciudadanía. Más que representar el mito, lo que cobra importancia es la procesión de unos ciudadanos libres que participan de una fiesta de su ciudad. Si queremos buscar antecedentes a un friso de este tamaño, habría que hacerlo en el friso de los tributarios del Gran Rey en el Palacio de Persépolis. Pero la significación es totalmente distinta; en Persépolis se da un culto de sometimiento al rey déspota por parte de unos subditos; en Las Panateneas hay ciudadanos libres. Además, la variedad de la obra de Fidias hace que se supere la monotonía de las obras orientales.
Carros, jinetes a caballo, ancianos con flor de olivo, músicos, jóvenes con vituallas, muchachas atenienses y dioses, son elementos que aparecen en el conjunto del friso. La intervención de Fidias en el friso no está clara. Según Pausanias, Pericles encomendó a Fidias la dirección de las obras del Partenón y, aunque no hiciera la totalidad del friso, parece que sí hizo el croquis del conjunto y las figuras de los frontones. Se aprecia la mano de otros escultores del círculo de Fidias.
La obra muestra una composicion sencilla, basada en la sucesión, en la redundancia de temas; algunas figuras se superponen cuando es necesario. Las variaciones en el ritmo y en las posiciones alejan del bajorrelieve la sensación de monotonía que una serie tan larga podría originar. No hay paisaje de fondo; las figuras se recortan sobre un fondo plano, lo que resalta los valores plásticos del relieve.
Es un ejemplo nato del clasicismo escultórico griego; la belleza de las posturas y los gestos, el cánon clásico próximo al del Doríforo de Policleto, la ausencia de rigidez en las personas, actitudes y vestidos, dotan a la obra de la gracia, armonía y equilibrio que caracterizan a la escultura clásica griega.
Es importante el tratamiento del vestido que permite clámides ondulantes, peplos con dobleces; la anatomía humana no se oculta bajo el peso de las telas.
En un momento en que la democracia se ha instaurado en Atenas, es un ejemplo de la importancia de la ciudadanía. Más que representar el mito, lo que cobra importancia es la procesión de unos ciudadanos libres que participan de una fiesta de su ciudad. Si queremos buscar antecedentes a un friso de este tamaño, habría que hacerlo en el friso de los tributarios del Gran Rey en el Palacio de Persépolis. Pero la significación es totalmente distinta; en Persépolis se da un culto de sometimiento al rey déspota por parte de unos subditos; en Las Panateneas hay ciudadanos libres. Además, la variedad de la obra de Fidias hace que se supere la monotonía de las obras orientales.
3.- LA ESCULTURA GRIEGA
Los materiales más usados son la piedra (especialmente el mármol) y el bronce, ambos
siempre policromados. En las de bronce, es habitual incrustar otros sustancias, como pasta vítrea
para simular los ojos. También se realizaron las llamadas estatuas criselefantinas: una estructura de
madera es recubierta por placas de oro y de marfil. Con la excepción de la piedra, los restantes
materiales son reutilizables, por lo que son muy escasas las obras originales que han llegado hasta
nosotros. La mayoría de las esculturas más admiradas y descritas por escritores antiguos, las
conocemos por copias realizados en mármol en tiempos de los romanos.
Se realizan tanto obras exentas de bulto redondo (como las imágenes de los dioses), como
obras supeditadas a la arquitectura: los relieves de frisos y metopas, las monumentales de los
grandes frontones de los templos.
La escultura griega procede de modelos orientalizantes, especialmente egipcios, en los que
se inspira en la época arcaica. Se distanciará progresivamentede ellos, y abandonará las
convenciones y formalismos que le daban un aspecto hierático y distante.
Los griegos representarán sobre todo (aunque no únicamente) el cuerpo humano, pero
considerado como ejemplo de belleza física y de equilibrio espiritual o imperturbabilidad
(sofrosiné). En consecuencia, no se quieren representar individuos concretos: hombres y mujeres se
idealizan, se presentan armoniosos, proporcionados. Cada escultor configurará su modelo ideal
(canon) de anatomía y proporciones.
Desde fecha temprana se conquistará el volumen, la obra como objeto espacial. Se quiere
evitar un aspecto plano, y la escultura debe resultar sugerente desde distintos puntos de vista. Otro
aspecto clave es la representación del movimiento. Este se puede plasmar en potencia (la
sugerencia del movimiento que se va a realizar) y en acto.
Sólo en el período helenístico se busca la expresión de sentimientos y emociones, y en
ocasiones el realismo más exacerbado, sin desdeñar la representación de lo feo o monstruoso.
Desde la época clásica se valora de forma especial el trabajo de los grandes escultores, cuyas
obras serán encomiadas y copiadas. En la época helenística aparecerán diferentes escuelas.
siempre policromados. En las de bronce, es habitual incrustar otros sustancias, como pasta vítrea
para simular los ojos. También se realizaron las llamadas estatuas criselefantinas: una estructura de
madera es recubierta por placas de oro y de marfil. Con la excepción de la piedra, los restantes
materiales son reutilizables, por lo que son muy escasas las obras originales que han llegado hasta
nosotros. La mayoría de las esculturas más admiradas y descritas por escritores antiguos, las
conocemos por copias realizados en mármol en tiempos de los romanos.
Se realizan tanto obras exentas de bulto redondo (como las imágenes de los dioses), como
obras supeditadas a la arquitectura: los relieves de frisos y metopas, las monumentales de los
grandes frontones de los templos.
La escultura griega procede de modelos orientalizantes, especialmente egipcios, en los que
se inspira en la época arcaica. Se distanciará progresivamentede ellos, y abandonará las
convenciones y formalismos que le daban un aspecto hierático y distante.
Los griegos representarán sobre todo (aunque no únicamente) el cuerpo humano, pero
considerado como ejemplo de belleza física y de equilibrio espiritual o imperturbabilidad
(sofrosiné). En consecuencia, no se quieren representar individuos concretos: hombres y mujeres se
idealizan, se presentan armoniosos, proporcionados. Cada escultor configurará su modelo ideal
(canon) de anatomía y proporciones.
Desde fecha temprana se conquistará el volumen, la obra como objeto espacial. Se quiere
evitar un aspecto plano, y la escultura debe resultar sugerente desde distintos puntos de vista. Otro
aspecto clave es la representación del movimiento. Este se puede plasmar en potencia (la
sugerencia del movimiento que se va a realizar) y en acto.
Sólo en el período helenístico se busca la expresión de sentimientos y emociones, y en
ocasiones el realismo más exacerbado, sin desdeñar la representación de lo feo o monstruoso.
Desde la época clásica se valora de forma especial el trabajo de los grandes escultores, cuyas
obras serán encomiadas y copiadas. En la época helenística aparecerán diferentes escuelas.
CARACTERES
GENERALES:
A partir del siglo VII a.n.e., la temática se centra
en la figura humana.
También hace su aparición la gran escultura, campo
idóneo para la plasmación del ideal antropomorfo del carácter heleno.
Tres periodos podemos distinguir en la evolución de
la escultura griega:
a)
Arcaico:
hasta el 480 a.n.e. (batalla de Salamina).
b)
Clásico:
hasta el 313 a.n.e. (muerte de Alejandro).
c)
Helenístico:
hasta el 146 a.n.e. (dominación romana).
Aunque han llegado a nuestros días muestra
originales, la gran mayoría de las obras las conocemos por las copias romanas.
La rigidez y el esquematismo de la época arcaica se
va perdiendo hasta que a finales del siglo IV a.n.e. se consiguen resolver los
problemas de anatomía, movimiento, perspectiva, composición, expresividad, etc,
logrando un altísimo nivel en las obras.
No se limita a reproducir modelos de la forma más
natural y realista, sino que, en su búsqueda de prototipos ideales sobre la
belleza, se realizarán cálculos numéricos y geométricos para alcanzar las
proporciones perfectas.
Los relieves y esculturas de bulto redondo se
pintaban de varios colores.
MANIFESTACIONES:
PERIODO ARCAICO:
Durante los siglos IX y VIII a.n.e., surgen las primeras
figurillas de marfil, bronce o terracota en bulto redondo así como los primeros
relieves.
Durante el siglo VII a.n.e., se avanza hacia cierto
expresionismo con unas imágenes cultuales realizadas en madera (xoana xoana) con un ligero estrechamiento en la
cintura, lo que recuerda al tronco de un árbol. Su hieratismo lo pone en
relación con Oriente. Los conocemos por modelos realizados ya en piedra como la
Dama de Auxerre de finales del siglo VII a.n.e. o la Hera de Samos de la 1ª ½
del siglo VI a.n.e.
Los juegos atléticos familiarizó al griego con la
desnudez masculina y el canon de belleza por lo que se dieron a la exaltación
del cuerpo humano masculino.
Los Kuroi (Kuroi) son imágenes de los atletas
vencedores, de pie con los brazos estirados a lo largo del cuerpo y una de las
piernas adelantadas de clara influencia egipcia. No adelantan movimiento alguno
y denotan una gran inexpresividad aunque a finales del siglo VII y hasta el V
a.n.e. sufrirán una importante evolución ganando en expresividad y movimiento.
Kuros de Milo, Moscóforo (portador de reses).
Las Korai (Korai)
son las representantes femeninas. Casi todas las conocidas proceden de
la Acrópolis de Atenas y son figuras sonrientes, siempre vestidas y con
cabellos recogidos en la nuca. Ganan en naturalismo a la vez que se desarrolla
el tratamiento de los cabellos y del vestido. Siempre aparecen con policromía.
Koré de la acrópolis, Niké (victoria) alada de Delos.
Los relieves de ésta época se utilizan como
decoración templaria. Se conservan los del primer Hecatompedon del Partenón,
del templo de Prinias en Creta, el de Artemisa en Corfú (Medusa flanqueada por
dos panteras inmóviles) y el tesoro de los Sifnios en Delfos.
PERIODO
CLÁSICO:
SIGLO V A.N.E.:
Los escultores de Kuroi y Korai se esfuerzan en
representar las formas anatómicas de una forma realista, eliminando el
hieratismo y la rigidez propias de la época arcaica. Tras este proceso
evolutivo, las esculturas del primer tercio del este siglo representan la
transición hacia el clasicismo. Es conocida como la etapa del Estilo Severo que
durará hasta la época de Fidias. Se caracteriza por la idealización de la
figura humana, la búsqueda del equilibrio sereno y la dignidad en cuanto a las
representaciones de los dioses.
Artistas de este periodo son Pitágoras de Samos,
Calamis, Kritios, Mirón y Policleto.
De Pitágoras de Samos es con toda
probabilidad el Auriga de Delfos, en bronce y que representa al conductor
victorioso de una biga o una cuadriga. Formaba parte de un grupo perdido. Mantiene
una cierta rigidez arcaica.
A Kritios se le atribuye el grupo de los
Tiranicidas y el efebo de la Acrópolis, rompiendo con la clásica frontalidad
arcaica.
Anónimos son el Trono Ludovisi, con la
representación del nacimiento de Afrodita y pionera en la llamada técnica de
los paños mojados (transparencia anatómica) y el Trono de Boston.
Los frontones del templo de Afaia en Egina suponen
un gran avance la representación del desnuco aunque se mantiene todavía la
sonrisa arcaica.
Los frontones del templo de Zeus en Olimpia con la
centauromaquia es de gran solemnidad.
De Mirón nos han llegado dos obras: el
Discóbolo y el Grupo de Palas Atenea y Marsias. Se interesa por el estudio del
movimiento del cuerpo humano no dudando en situar sus figuras en posturas
violentas. Es de un acusado naturalismo aunque se mantiene el rostro y el pelo
arcaicos.
Policleto, era broncista. Se preocupa por la consecución del
canon ideal del hombre esculpiendo figuras armoniosas. Instauró el canon de 7 cabezas
(el cuerpo humano perfecto es la medida de 7 cabezas). De sus obras destacamos
el Doríforo (portados de lanza)y el Diadumedos (atleta atándose una cinta a la
cabeza). El canon de la mujer lo plasma en su obra Amazona herida realizando
esta obra en una competición en la que ganó a Fradmon, Crésilas y Fidias.
Ya en época plenamente clásica, destacamos la figura
de Fidias, escultor que consiguió resolver la manera de decorar los
vértices bajos de los frontones, el giro de los cuerpos, etc. Sin embargo, lo
realmente innovador fue el tratamiento dado a las vestiduras. Los abundantes y
sinuosos pliegues de los vestidos se pegan al cuerpo pero no impiden llevar a
cabo un profundo estudio de la anatomía de la figura. Es una excusa para
conseguir un mayor naturalismo antropomórfico.
Pericles le encargó la dirección de los trabaos en
el Partenón. En su frontón oriental, narra el nacimiento de Palas Atenea de la
cabeza de Zeus. Son esculturas no aisladas, sino concebidas en bloque. El
frontón occidental lo ocupa la lucha entre Atenea y Poseidón por el dominio de
la ciudad de Atenas con gran estudio del movimiento.
El friso corrido representa, con viva policromía, la
procesión de las Panateneas y será en las metopas donde el artista introduce la
cooperación de otros en los temas. Se relatan la centauromaquia, la
gigantomaquia, la amazonomaquia y la guerra de Troya. Son figuras de relieve
bastante abultado sobre fondo liso.
Por copias romanas conocemos la estatua de Atenea
Prómacos con casco y lanza de 15 metros altura; la Atenea Lemnia, en bronce y
ataviada con un simple peplo y la Atenea Partenos, estatua crisoelefantina
(marfil y oro) así como una estatua de Zeus de Olimpia.
Coetáneo de Fidias es Calímacos, discípulo de
éste, al que se le han atribuido las cariátides del Erecteion y Alcamenes
con el Ares Borghese.
SIGLO IV A.N.E.:
Las guerras del Peloponeso entre Esparta y Atenas
produjo la derrota de ésta última y una consiguiente transformación en el arte.
La idealización y la serenidad dará paso ahora por una necesidad de desvelar
los sentimientos y estados de ánimo de las figuras. Surge así una escultura
mucho más expresiva y acentuada.
Nace el retrato de tipo realista en contraposición
al del arqueotipado del siglo V a.n.e. y una gran diversidad en las obras.
Praxíteles se esforzará por influir un aliento psicológico a
sus obras, dotándolas de una profunda melancolía. Prefiere cuerpos de
adolescentes, ligeramente arqueados buscando apoyarse en algo (curva
praxiteliana). Destacamos el Hermes de Olimpia, el Sátiro escanciados, la
Afrodita de Gnido y, sobre todo, su gran obra, el Apolo Sauróctono que
representa a Apolo matando a una lagartija.
Scopas de Paros intenta igualmente revelar los estados de
ánimo aunque con un carácter mucho más patético y atormentado. Ménade.
Lisipo representa la transición entre los clásico y el
helenismo (Apoxiomeno).
PERIODO
HELENÍSTICO:
Las conquistas de Alejandro en el siglo IV a.n.e.
abrieron el mundo a la cultura helena; ahora bien, a finales de la centuria se produjo
un cambio brusco. El arte que había perseguido el equilibrio entre la realidad
y la belleza, entra en una pausado declive.
La escultura tiende ahora hacia la orientalización y
el sincretismo (Venus de Milo); se acentúan también los movimientos y temas
fantásticos (Sátiro Barberini); también se introducen escenas de la vida
cotidiana (Espinario, Niño de la Oca) o retratos mucho más realistas
representando la vejez y la fealdad (Demóstenes, Diógenes, etc...).
Cuatro escuelas destacamos de éste periodo:
a)
Pérgamo: Epigonos:
galos invasores (Galo moribundo y Galo suicidándose). Altar de Zeus.
b)
Rodas:
Coloso realizado por Cares de Lindos. Victoria de Samotracia de Pitócritos
Lacoonte y sus hijos obra de Agesandro, Atenodoro y Polidoro).
c)
Tralles:
Toro Farnesio de Taurisco y Apolonio de Tralles.
d)
Alejandría:
Estatuas de enanos, negros, escenas costumbristas, etc.
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